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Desafío 2009 “la revancha” – Día 23 – Desafío de salvación #4

Una prueba a muerte entre cachacos y costeños, como lo anticipábamos ayer.

Deben recorrer atados a una cuerda una serie de obstáculos. Primero cavar su camino por duna especie de tunel de madera, luego pasar varias veces una escalera (por la que deben pasar para avanzar, es una cuerda larga y están atados con un mosquetón), luego más obstáculos de trepar, arrastrar .. hasta pasar por debajo de un pozo con agua. Una vez termine uno del equipo sigue un relevo. Son seis.

El primer relevo es la santandereana contra Arlex. Es muy parejo pero finalmente termina primero la santandereana. En el segundo relevo Marie y Patricia llegan casi al tiempo, para el tercer relevo: la bicicrosista vs Sofía. Ahí los costeños hacen una importante diferencia ante la lentitud de Sofía. Los cuartos relevos son la boxeadora (anais) y Andrés. La ventaja se amplía aún más, Anais lo hace muy bien y Andrés luce lento: es muy grande y pesado.

El quinto relevo son Larios y Miguel. Larios es bastante lento pero Miguel no le logra descontar mayor diferencia. Lo que se perdió con Sofía fue demasiado.

El ultimo relevo es jonathan por los costeños, quien recoge la cuerda. Fabián es el ultimo relevo cachaco, quien no puede hacer nada para descontar la ya muy amplia diferencia.

Una vez estaban todos los del equipo debían hacer una torre humana entre todos para escalar una torre de madera. Sube uno de sus miembros e iza una bandera.

Ganan con claridad los costeños, lo que los deja en muy buen posición respecto a sus competidores, quienes tendrán dos jugadores menos. El más feliz ha de ser Turro, que podrá seguir de vacaciones en El Desafío 2009.


Es muy fácil acostumbrarse a moverse en carro. Mal acostumbrarse tal vez. Es muy fáácil habituarse a lo cómodo que es moverse de un punto a otro protegido por una barrera que te aísla del mundo exterior. En verdad es que es muy cómodo. Y para viajar, ni se diga. Recordarán que en el post anterior les contaba que me iba de paseo para Boyacá en un Spark Go que me prestó Chevrolet para que lo probara. Pues bien, había hecho este viaje antes como pasajero, en carro, en bus y ahora siendo el dueño y señor del tiempo y de la ruta. Claramente, la mejor posición es la tercera.

Viajar en carro es lo máximo. Es para lo que se inventaron los carros y las carreteras. Es una delicia. Es la misma sensación de libertad, de poder controlar la ruta y los tiempos que te da la bicicleta en el tráfico de la ciudad, pero en distancias muchos mayores. Las carreteras por las que estuvimos están en muy buen estado y por buenos tramos ya hay doble calzada, lo que para conductores inexpertos como yo es una bendición: no hay que adelantar a nadie. Salvo el trayecto entre Riohacha y Santa Marta que manejé en “On the road again”, se podría decir que mi experiencia en carretera era nula.

Me dieron a elegir entre un Spark Go, un Aveo Family y una Grand Vitara. Pedí un carro pequeño por cuestiones de confianza: estando acostumbrado a conducir pegado al andén y entrando por huecos de 1 metro de ancho, una camioneta como una Gran Vitara es como pasar de un kayak a un Crucero. Y bueno, por cuestiones de economía también. No se necesita ser Clopatopsky para intuir que un Spark consume menos que una Grand Vitara.

También era la primera vez que tenía un carro “para mí solo”. En mi casa hay, pero mi orgullo no me ha permitido pedirlo prestado la primera vez. Con lo de “primera vez” me refiero a que me tocó mirar el manual para saber qué significaba una luz en el tablero. Cada pequeña cosa era un pequeño descubrimiento: que las plenas eran empujando la palanca para adelante y que las luces se apagan con el carro. (detalle maravilloso). ardé tres días en descubrir que el parabrisas trasero se movía empujando la palanca del parabrisas. Es así como tomé nota de esos pequeños detalles que me llamaban la atención. Para muchos serán cosas obvias, pero para alguien como yo son detalles que no me dejan de sorprender. Por ejemplo:

Sobre el Spark Go:
– La “trompa”. Me encanta que esté pegada a uno. Uno puede ver dónde termina el carro, y eso para conductores inexpertos como yo, es una bendición. Necesitamos ver donde se termina el carro.
– Los parales: terribles puntos ciegos cuando uno está cruzando. Muy inoportunos, no se si eso sea común en todos los carros pero me pareció terrible. O si sea producto de mi nula experiencia. El caso es que cuando uno esta haciendo un giro, el paral muy estratégicamente te impide ver si te vas a estrellar con alguien.
– Es un carro para la ciudad. Es lo más noble del mundo con conductores inexpertos como yo que aún no tenemos bien el cálculo del clutch y el acelarador: no se apaga casi nunca por descoordinado que seas. Me dicen que es por tener inyección multipunto y que el computador compensa la bestialidad del conductor, aunque al parecer sparkie estaba un poco acelerado. Sin embargo en carretera, en subida, a la hora de adelantar … se cuelga. No me atrevo a decir que le falta potencia porque no tengo con qué compararlo. Además, podría no ser culpa de sparkie sino del conductor inexperto que no sabía controlar en su máximo potencial los cambios. O bueno, puede ser que sparkie sea un carro de ciudad y que en subida le falte un poco de potencia. Algún día lo sabré cuando tenga con qué comparar.
– El consumo. Hicimos cerca de 700 km y tuvimos que tanquear una sola vez (OK, venía con el tanque lleno). En total se gastaron $40.000 en gasolina. Excelente!Jurado que al principio pensamos que la aguja del indicador de la gasolina estaba pegada. No fue sino hasta el segundo día (después de unos 200km) que por fin se movió.
– La dirección hidráulica. Que sea un carro pequeño y liviano no hace que sobre este maravilloso invento. Se agradece mucho a la hora de parquear, sobre todo.
– Los accesorios. Es muy fácil mal acostumbrarse al aire acondicionado, parabrisas trasero, bloqueo central. El techo corredizo nunca lo pude abrir, me dio miedo hacer fuerza… igual llovió la mitad del camino y… con aire acondicionado no le veo la necesidad a una entrada adicional de aire. Como que sobra. Y un poco lobo para mi gusto.
– Es muy silencioso, lo que no necesariamente es bueno para un conductor primerizo como yo, que se guía por el sonido del motor para saber cuando hacer los cambios o incluso para saber si se apagó en algún semáforo en el la torpeza pie izquierdo-derecho atacó de nuevo. Igualmente cuando se va rápido uno no se entera, lo que no se sabe -de nuevo- si es bueno o malo. Llegamos a 140km/h sin darnos cuenta, en un tramo con doble calzada. Y sin forzarlo.
– Frenos: no tiene. Bueno, de nuevo no se si sea producto de mi inexperiencia y que estoy acostumbrado a frenar muy cerca y muy fuerte en la bici… o que realmente los frenos son muy largos. En todo caso quedé con la impresión de que no son su fuerte.
– Detalles que enamoran: hay un espacio a la izquierda del pedal del clutch para descansar el pie izquierdo, como una especie de pedal. Mi profesor de conducción me enseñó a que siempre pusiera el pie izquierdo en el piso (tengo la maña -vaya uno a saber porqué- de tener los pies siempre sobre los pedales) y con este espacio, que no he visto en otros carros, se facilita mucho el proceso.
– El coeficiente de fricción del tablero es muy bajo: (leáse: el tablero es muy resbaloso). Uno pone el celular allí y si coge una curva sale volando. Eso no pasa en los otros carros que mi inexistente experiencia ha usado con el mismo propósito.

El viaje.
Como se había anunciado, iba a ser el viaje más geek jamás antes visto. La ruta se trató de seguir en su totalidad con Nokia Sports Tracker, nuestro fiel compañero para orientarnos fue Nokia Maps 3.0, aparte de que estuvimos contando los progresos en twitter, videos en QIK, y las fotos quedaron en flickr. El vieja está enterito en on the road again.
Día 1: Bogotá – Chocontá – Tunja – Villa de Leyva.
Ruta: Parte 1Parte 2
Lo que más me gusta de Nokia Sports Tracker es que te permite saber datos como cuanto duraste parado en X lugar, a qué hora saliste, a qué hora llegaste … y bueno, datos como la distancia recorrida, velocidad máxima e incluso la altitud. Por desgracia la aplicación es un poco inestable a ratos (sobre todo si uno tiene otras aplicaciones abiertas al tiempo) y suele cerrarse. Intentamos en vano durante todo el recorrido hasta Chocontá conectarnos a internet para saber el teléfono del hotel al que íbamos a llegar y avisarles que íbamos en camino, pero se nos descargó el portátil y preferimos para y comer algo. El único “incidente” fue que en Tunja, en una subida muy empinada se me apagó el carro y no lo logré hacer terminar la subida, a pesar de que faltaban unos 10 metros. De nuevo, no se si por mi inexperiencia o por falta de potencia del carro (y bueno, la subida era muy empinada) finalmente desistí y preferí dejarlo rodar para en una parte más plana tomar impulso e intentar de nuevo. Con éxito.
Ah, paramos en Tunja y conocimos la plaza.

Día 2: Villa de Leyva – Paipa – Monumento a los Lanceros – Duitama – Sogamoso – Monguí – Villa de Leyva.
Ruta: Parte 1Parte 2Parte 3Parte 4Parte 5Parte 6.
Nuestro centro de operaciones fue en Villa de Leyva gracias a la Posada El Olivo. Es una casa acondicionada con unas 10 habitaciones, cada una con un nombre de piedra preciosa y decoradas de forma coherente con el nombre. Muy bonitas y decoradas con muy buen gusto. La atención es muy buena, el ambiente es realmente familiar, son los propietarios sus anfitriones: Hely darío y Edna , junto con -la perra-, y los gatos Tiramisú y Rayas. Reciben mascotas (primer hotel que veo que lo haga) y sus precios son muy buenos, considerando la oferta en la región y lo buenas que son las habitaciones.

El monumento a los lanceros queda cerca de Paipa. Fue donde se libró una de las batallas más determinantes para la independencia de la Nueva Granada del reino español. Fueron apenas 14, los que de forma heroíca derrotaron a un ejército Español que los superaba en tamaño. Dice la leyenda que eran tan diestros en el manejo de la lanza que “el primero era el más difícil”. Atravesaban al rival con la lanza y para el segundo ya estaba “lubricada” y podían atravesar el siguiente y tomar la lanza sin mayores tropiezos. El relato tiene mucho de épico-fantástico pero bueno, alguna base real debe tener. Es tan importante esta batalla en la historia de Colombia que tiene parte en la quinta estrofa en el himno nacional, el curso más importante (y exigente) de la instrucción militar -no solo de colombia sino del mundo- es el curso de lancero, y hasta la frase de esta batalla “vencer o morir” es hoy el lema del arma de ingenieros, en el ejército nacional.

El monumento es imponente y vale la pena visitarlo.

De Sogamoso no hay mucho que decir, es un ciudad industrial y de las más importantes de Boyacá. Era una ciudad importante incluso desde antes de la colonización española.

Luego fuimos a Monguí. Un pueblo colonial hermosísimo (fundado en 1601), con la única plaza principal con premio de montaña incluído. Su arquitectura colonial es muy atractiva, bien conservada, y la especialidad del pueblo es la fabricación de balones de fútbol.

A Monguí llegamos tarde, sin haber almorzado, pero por fortuna conseguimos un lugar donde nos dieron la hamburguesa más “particular” que hayamos visto en nuestras vidas. Y que tal vez nunca veremos algo igual. Deliciosa, aunque no parezca.

Día 3 – La periquera – Amonita – Fósil – Ecce Hommo – Sutamarchán – Ráquira
Ruta: Parte 1Parte 2Parte 3
La periquera es una cascada cerca de Villa de Leyva. Cerca cuando se va en carro, porque a pie ya no es tan cerca. Se puede hacer torrentismo, escalada y actividades relacionadas. Es un buen plan.

La zona de Villa de Leyva fue hace millones de años el lecho de un océano. Es por eso que es muy común encontrar en la región fósiles de animales prehistóricos. Los más conocidos son “la Amonnita” Que es una amonita gigantesca y “El fósil”, el cual, como su nombre lo indica, es un fósil de un cronosaurio.

Villa de Leyva (fundada en 1572) es otra ciudad colonial, tal vez una de las más importantes, grandes y mejor conservadas. Es patrimonio histórico y cultural, monumento nacional, e incluso (dicen, no encontré evidencia histórica) fue la capital del virreinato de la nueva granada mientras el presidente de la Real Audiencia fue Andrés Díaz Venero de Leyva. Justamente a él se le debe el nombre a Villa de Leyva: La Villa-de-Leyva. La leyenda también afirma que traslado la sede del virreinato porque el clima de Bogotá le perjudicaba su precaria salud. Al haber tanta actividad Real en la zona, en 1620 construyeron un monasterio dominico (Santo Ecce Homo) el cual se conserva en muy buen estado y es otro buen destino. Siempre me ha llamado la atención el cementerio, muy al estilo de película de terror.

También hubo actividad prehispánica en la zona y está “El infiernito”. un observatorio muisca de comparable magnitud y precisión al de Stonehage. Villa de Leyva hoy es el mayor centro turístico de Boyacá, y cuenta con la mayor oferta hotelera de la región.

Cerca de Villa de Leyva está Sutamarchán, la cual es famosa por su longaniza, la cual se autodenomina “la mejor de Colombia”. Y pues no lo discuto, porque efectivamente es deliciosa. Finalizando el día pasamos por Ráquira, otra ciudad prehispánica de origen Muisca (Ráquira viene de Taquira: “ciudad de las ollas” en Chibcha), ya que la región se caracteriza por ser rica en arcilla con la que se fabrican todo tipo de utensilios de barro cocido, por siglos. Tanto así que Simón Bolívar se refería a Ráquira como “donde está la virgen de los tiestos”.

Hoy Ráquira es un centro turístico para la compra de todo tipo de artesanía, típica o foránea, pero aún se conserva la tradición de la fabricación de utensilios de barro, aunque cada vez de manera más industrial, desplazando la de fabricación artesanal.

Día 4 – Pozos Azules – Chiquinquirá – Suesca – Bogotá
Ruta: Parte 1Parte 2Parte 3Parte 4
Lo malo de las vacaciones o paseos es que se terminan demasiado pronto. Conocimos Pozos azules, unos -como su nombre lo indica- pozos naturales formados por aguas subterráneas con alto contenido en minerales que les dan un hermoso color azul turquesa (como el pelo de vrolfak). El regreso lo hicimos por Chiquinquirá, para conocer este importante centro religioso, donde está la basílica y la Virgen de Chiquinquirá, patrona de la República de Colombia desde 1916. Boyacá es un departamento con muy importante papel en la historia de la república de Colombia, y a veces siento que no se les da el suficiente crédito por ello. Simón Bolívar era devoto de la imagen, sólo por poner un ejemplo. Boyacá se caracteriza porque cada pequeño pueblo tiene -por así decirlo- una “especialidad”. Ráquira = artesanías, Sutamarchán = Longaniza, Tibasosa = Dulces de Feijoa, Nobsa = balones, Nobsa = ruanas, etc. Es por eso que la mejor forma de conocer Boyacá es en carro, “puebliando” (visitando pueblos por cortos periódos de tiempo, en carro).

Finalizamos en la finca de un amigo en Suesca, con un típico (y gélido) atardecer sabanero. Por la noche (en puente es malísima idea regresar antes de las 9PM por la autopista norte) regresamos a Bogotá.

El viaje en carro supera toda expectativa, lo único es que en las carreteras colombianas hay muchísimos peajes (pagamos unos 10) que encarecen un poco la experiencia, pero es un plan muy recomendado para recorrer ciertas regiones, como Boyacá.

2 thoughts on “Desafío 2009 “la revancha” – Día 23 – Desafío de salvación #4”

  1. Cuando vi la ventaja que llegaban me decía: Mierd! Jhonatan o Ladios la van a embarrar!…algo me decia que al final los cachacos iban a ganar, porque no creia que los costeños fueran a llegar completicos a la proxima semana…

    MENOS MAL ME EQUIVOQUÉ!!! Ganaron playa alta y quedan los 7!!. Muy bien por los costeños!! Adelante!!

    Todos lo hicieron bien…"Lady" pensé que depronto se iba a demorar y lo hizo bien…Anais tambien bien…Jhonatan y Ladios un poco mas lentos pero lo hicieron bien!…La titi….la mejor…y la santandereana aun no me termina de caer bien, pero hay que reconocer que cuando va a las pruebas lo hace bien!

    Mañana la salvación…no creo que ni el paisa ni sofia se la ganen…pero puedo equivocarme de nuevo!.

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