Viví la experiencia IMAX

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Nada bueno puede venir de una publicidad donde te anuncian una estampida de elefantes
La primera vez que oí la palabra IMAX fue en 1997, en Barcelona. Confieso que no tenía la menor idea de qué era eso y ni siquiera intenté entrar, era demasiado costoso para mi presupuesto de mochilero vaciado.

Unos 11 o 12 años después de ese primer encuentro llegó el IMAX a Colombia. El IMAX es un sistema de proyección de cine que consta de una pantalla desproporcionadamente grande, una calidad de imagen y de sonido que no tienen comparación con los sistemas más conocidos para ver cine. La cinta es de 70mm, mientras que el que hemos visto toda la vida es de 35mm*. Dicen las malas lenguas que producir un minuto de película en este formato cuesta millones de dólares. Pero para no aburrirlos con detalles técnicos, abúrranse mejor en el artículo de la wikipedia sobre IMAX.

Mi primera vez en IMAX fue para ver avatar en 3D, hace unas semanas. Quedé impresionado con el sonido, el realismo del 3D y el tamaño de la pantalla**. El IMAX 3D requiere de dos proyectores, lo que según la wikipedia implica gran complejidad técnica. Un rollo de 45 minutos pesa 140kg y mide 4.5km.

Este sistema tiene apenas unas 200 salas en el mundo, y la de Bogotá es una pocas que hay en latinoamérica. Dicen que vienen otras dos en camino: C.C. San Martín y Titán Plaza. Lo que lleva al primer punto: la ubicación de la sala. Lo que voy a decir va a sonar muy snob, pero Plaza de las Américas queda en el carajo de lejos. Claro, hablo desde mi punto de vista, así que corrijo. Plaza de las Américas ME queda en el carajo. Estoy seguro que a quienes viven en Kennedy, en reciprocidad, Unicentro les parece lejísimos. Y así, todo es relativo. En todo caso San Martín es mucho más cerca, y esperemos que Titán Plaza lo sea aún más. Hablo desde mi propia conveniencia, claro.

El segundo lunar del IMAX en Colombia: el sistema de venta. Aquí nos tienen muy mal acostumbrados; el cine es relativamente barato si se compara con otros países, podemos comprar las boletas por internet e incluso la mayoría de las salas tienen las sillas numeradas, cosa que no pasa en muchas de las salas de los países del primer mundo, mire usted. Pero como el IMAX pertenece a un grupo de inversores diferente a los monopolios que controlan la proyección de cine en Colombia (Cine Colombia, Cinemark y Procinal) y como sólo tienen una sala, decidieron delegar el sistema de venta de boletas con tuboleta.com. Gran error, porque no sólo encarece el costo final (tuboleta cobra una desproporcionada comisión) sino que no es posible seleccionar el puesto.

Uno, -mal acostumbrado que está- ya selecciona desde antes el lugar porque sabe que las primeras filas son un desperdicio de dinero. Debería ser ilegal vender un asiento a cine en las 3-4 primeras filas. No es físicamente posible que la visión periférica abarque una pantalla a tan corta distancia. Es un robo. Y en IMAX -conozco casos- es aún peor. Si te sientas en las primeras filas sencillamente perdiste tu tiempo, tu plata y tu viaje. Es por eso que poder seleccionar el puesto es clave, ya que tuboleta te vende el tiquete pero el lugar te lo asignan “aleatoriamente” cuando llegas al cine. Y yo soy de los que se ganan ese tipo de rifas: el de la primera fila. No gracias.

La única forma de tener un silla “decente” es comprar la boleta en la taquilla del teatro. Es decir: pegarse el paseo hasta el otro extremo de la ciudad sólo para comprar la entrada para otro día, ya que el éxito de la sala hace que las funciones se encuentren vendidas con mucho tiempo de antelación. La ventaja de ser los primeros.

Eso hice el sábado con mi novia. Nos pegamos el viaje única y exclusivamente a comprar la boleta. Son un par de km a pie, una hora de transmilenio (de pie y completamente aprisionados) y otro km entre la estación y el centro comercial que afortunadamente se puede hacer en bicitaxi. Un trayecto que no se aleja mucho de las 2 horas, el precio de no “ser un todoterreno“.

Mientras hacíamos la fila oímos unos gritos. Salía una pareja (papá, mamá e hija de unos 8 años, aterrorizada) siendo retirados de la sala por el personal de seguridad. El papá enfurecido tiró las gafas al piso y las pisó, y la mamá desafiante gritaba “venga y me las quita” cuando le dijeron que tenía que devolverlas***. Veíamos en la puerta que toda la sala silbaba y gritaba, pero no los dejaban salir.

Minutos después salió una multitud enardecida gritando “esto es una estafa” y corriendo hacia la taquilla a reclamar el dinero de vuelta. Mientras tanto relataba lo que pasaba en twitter [123456] y por hacer este video en vivo en qik perdimos el lugar en la fila. Preferimos esperar un par de horas hasta que se calmaran las cosas, asumiendo que para el martes ya se habría solucionado el problema.

En el video sale ful1to, compañero de trabajo quien casualmente estaba en la infame proyección. En el video cuenta lo que pasó con detalle, y mucho mejor que yo.

Lo que pasó: hubo un problema técnico y la imagen era borrosa, así como el sonido no estaba sincronizado con la ya incoherente imagen. Mejor dicho: un fracaso. No lo pudieron solucionar y cancelaron las funciones de las 6:30 y las 9:00 PM.

Uno entiende que estas cosas pasen. Fuimos comprensivos todo el tiempo, y hasta nos reímos de la situación. Pero mi paciencia se esfumó cuando fui agregado al grupo de los perjudicados por la incompetencia de esta gente. Lo que no les puedo perdonar es la respuesta, cuando luego de haber comido y vuelto a hacer la fila por una media hora, nos dejan llegar a la taquilla y nos dicen que no están vendiendo boletas. “Señorita, pero si es para la función del martes”, suplico. Su respuesta fue “no, es que el sistema no me permite hacerlo”. Le expliqué todo lo que ya saben: que crucé la ciudad sólo para comprar la boleta, que no tenía la menor intención de perder el viaje y el tiempo que había invertido, y que le pusiera un poquito de sentido común a la situación. Su respuesta fue algo así como “de malas”, acompañada del popular “por eso le digo” y el “si fuera por mi”, finalizando con la excusa del sistema. Sólo faltó el “yo sólo sigo órdenes”.

IMAX Bogotá pisoteando sus clientes

Después es que uno nota el mensaje subliminal de la publicidad: el IMAX de Bogotá pisotea a sus clientes.

Viví la experiencia IMAX, y ni de vainas lo vuelvo a hacer. El Cinemark de San Rafael es cerquita, cuesta menos y sobre todo: funciona.

Que conste, queda advertido. El IMAX es toda una experiencia, pero en ningún momento dicen que vaya a ser una experiencia agradable.
* En realidad el de Maloka es también IMAX para cine domo, pero para ese formato hacen muy pocas películas.
** El único lunar son los subtítulos, los cuales claramente no son diseñados para ser parte de la película en 3D.
*** La mejor parte fue cuando una aseadora salió de la nada y discretamente barrió las gafas, unos 20 segundos después. Parecía una escena de una comedia de Mel Brooks.

PD
Respuestas en twitter de otros usuarios sobre el IMAX.
Sobre la venta de tuboleta
Sobre el 3D de IMAX vs el de la competencia.
Sobre el IMAX de Bogotá.
– Sobre tuboleta.
– Otro Sobre la calidad del IMAX de Bogotá

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