Salvar el planeta mis polainas


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De unos meses para acá las maléficas grandes corporaciones están sacando multimillonarias campañas publicitarias, invitándonos a salvar bosques enteros mediante la suscripción a su servicio de factura electrónica. El trato es simple: “ayudanos a salvar el planeta, ahora tu factura te llegará por email”, acompañados de unas ilustraciones llenas de verde, pajaritos, árboles y nubes. Hasta culpable se siente uno si no lo hace. ¿Caerán árboles inocentes si no lo hago?

No me imagino las miles de toneladas de papel que se gastan empresas de servicios públicos o de telecomunicaciones imprimiendo facturas que a duras penas uno mira. Es un desperdicio completamente inmoral, sin duda. La factura electrónica ha debido llegar aquí hace rato y es completamente loable que la penetración de los medios electrónicos de pago, así sea tarde, estén logrando reemplazar estos métodos anticuados, ineficientes, y sí, anti ecológicos.

Yo soy el primero en aplaudir la iniciativa. Los que me conocen saben que literalmente no mato una mosca, la saco de mi casa por las buenas así me tome una hora hacerlo. Desde que tengo memoria envuelvo los regalos en papel periódico. Me ofendo cuando sacan una hoja de una resma para llenarla de garabatos, habiendo hojas de reciclaje disponibles. Sufro por las maticas de los separadores en épocas secas, o por los cerros cuando se incendian y pienso en todos los pajaritos y animales silvestres afectados. En las tiendas casi nunca recibo bolsas plásticas por no ser nada diferente de fuente de ruido y mugre. En fin, desde niño cuido con gran compromiso los recursos naturales, la vida en todas sus presentaciones (aunque podría hacer la excepción con los french poodle) y no desperdicio una hoja de papel en nada que no lo amerite.

Es por eso que me ofende que las grandes corporaciones nos vendan lo de la factura electrónica como su compromiso con el medio ambiente. Por supuesto, es un factor… pero siempre ha sido el último en sus prioridades. ¿acaso nos dejarían revisar como hacen la disposición y el manejo de residuos al interior de las mismas? ¿verificamos cómo usan el papel, el agua, la energía? ¿quieren?

Claro, el evitar imprimir miles de toneladas de papel es bueno para el medio ambiente. Pero mejor para sus bolsillos. No me imagino los chochentamil millones de petrodolares al mes que se va a ahorrar comcel dejando de imprimir y enviar facturas a sus 20 millones de abonados. Igual los bancos. ¿Por qué no en lugar de hacernos creer que estamos salvando al mundo aceptando recibir la factura por email, nos dicen que esa platica que van a ahorrar nos la van a descontar de la cuota de manejo/cargo fijo? ¿No será que no les conviene?

Por mi perfecto que me envíen las facturas por email, lo esperaba desde hace una década. Pero no me crean tan pendejo, salvar el planeta mis polainas. Sean machos y admitan que es porque es bueno para sus utilidades y por su imagen de “socialmente responsables”. Dejen de tratarnos como idiotas por primera vez en sus vidas.
PD
Sí, meses sin escribir. Falta de tiempo y tema. Tengo un cerro de posts por sacar: media maratón, Buga con mi novia, un nuevo episodio exitoso contra las grandes corporaciones…etc. Ya saldrán. Gracias por extrañarme, a mi también me hacían falta.

Cuentos de la cripta

Ignoro de donde viene esa tradición ancestral del culto a los muertos. En toda mitología y cultura antigua ha sido centro fundamental y parte de su cosmogonía (ay Dios, ya empecé a sonar a trabajo de universidad… ¡y de materia aburrida!) lo que pasa después de la muerte. Y bueno, también el tema de lo desconocido ha resultado muy útil para fines muy prácticos como montar religiones y dominar el pueblo ignorante por milenios hasta para vender todo tipo de productos y servicios relacionados. Como siempre, yo sacándole el lado comercial al tema.

El caso es que la costumbre se mantiene, pero en estos últimos siglos se ha refinado y especializado bastante. Los funerales se constituyen en todo un evento social lleno de costumbres desde inexplicables hasta ridículas, y varían de región en región. Ese tema lo trató este señor, y a mí lo que me interesa es lo de la “disposición” de los muertos.

Los Chibchas muiscas, egipcios y muchísimas culturas milenarias más por todo el mundo armaban que tremenda parafernalia para enterrar sus muertos: les dejaban su mecatico para el paseo y “menuda” para pagar peajes, y solían vestirlos cual traqueto. Algunos tenían el descaro de dejarle hasta criados y choferes para llevarlos por el camino al más allá. No pretendo dar clases de historia primero porque no tengo idea del tema en propiedad y segundo porque sería jartísimo… pero supongo yo que en algún momento alguna cultura dominante impuso (y seguramente a causa de alguna guerra que ocasionaba matazones que no daba tiempo de ninguna parafernalia) a que se volvieran más prácticos y vieran el tema como un asunto de salud pública.

Es así como después de vaya uno a saber cuántas evoluciones hoy hay principalmente dos maneras de disponer los cuerpos: cementerio y cremación.

Más allá de lo que se haga con el fiambre está el tema metafísico del asunto. Para algunas religiones el recién finado pasa a rendir indagatoria y luego de un proceso con el sistema acusatorio (esperemos que allá si sea ágil) se decide su ingreso al reino de los cielos o si no le dan la manilla de entrada con derecho a todas las atracciones y se queda vendiendo formularios o tal vez de tramitador en la fila de entrada. Para otras no hay juicio sino promoción automática basada en sus logros, y algunas otras deciden que si no supera ciertas “no conformidades” lo devuelven en forma de renacuajo, y en casos extremos hasta en forma de hincha del Santa Fe. Por ejemplo los mexicanos tienen un especial aprecio y culto por la muerte, tanto así que es muy famoso su día de los muertos. Según me contó Diana Uribe el otro día, eso viene de los Aztecas y se mantiene aún muy vigente.

Entonces -volviendo al tema- viene toda una sarta de rituales. El velorio, la misa, el recordatorio (cual sorpresa de piñata), el libro de visitas (el cbox de los entierros), las palabras vacías, cliché e innecesarias, y finalmente… el entierro como tal.

Y aquí es donde nacen todos mis cuestionamientos. Le hacen a uno en vida prepagar el paso al más allá (más allá de la calle 200 para los de Bogotá) para un lote que cobran como si fueran metros cuadrados en la 93 con 13. Y hay que ver como mercadean estos mercachifes, como lo denunció nuestra querida catalba. Igual todo el ritual del velorio y el evento social conexo… para meterlo en una caja de madera y enterrarlo, -según los gringos- a 6 pies de profundidad. Entonces hay que coger mármol y poner el nombre, los más egocéntricos dejan preparado el epitafio en el que lógicamente solo se dirán cosas que los harán aparecer como unos seres interesantísimos. Como si eso importara, vanidosos hasta muertos. Y quien lo creyera, a pesar de que después de finados se supone van al mismo reino de los cielos… los cementerios también tienen clases sociales. Hay lotes -o mausoleos, criptas, etc- de primera, segunda y… coherente con cada tipo de estrato. El cementerio central es el mejor ejemplo de lo que hablo, donde se ven desde tumbas muy sencillas hasta unas perfectas mansiones…tipo loft o chalet suizo… ¡para un muerto! Es que los muertos han sido y serán siempre asunto de los vivos.

Y están todas esas cosas que hacemos los vivos para sobrellevar la pérdida del que se fue. Los pasos del duelo, algo así los llaman los sicolocos. Entonces les llevan florecitas todos los domingos, les brillan las letras de la lápida y recitan como loros un poco de oraciones, que según dice la tradición judeo cristiana eso sirve para algo….supongo que suma puntos con el jurado mientras dictan sentencia en lo del juicio final. Algunos les ponen música, les hablan y hasta piden favores. Al principio van todos los Domingos, (mínimo los primeros nueve, por aquello de la novena), luego cada que pueden y por último al menos para celebrar el cumpleaños de muerto para finalmente ser tumbas olvidadas que terminan revendiendo los mismos mercachifles de la muerte.

Sí, el cumpleaños de muerto. Leyó bien.

Todo este post nació hace tiempo cuando nos fuimos a Zipaquirá (de donde es oriunda mi madre) porque mi abuela estaba cumpliendo años de muerta y entonces había que ir.

¿¿¿A ver???

¿Se delica el finado si uno no va?
¿Hay que llevar regalo?
¿Se canta el “happy muerto tu yu”?
¿Celebrar cumpleaños de muerto?
(Y hay quienes van el día en que debía cumplir años de vida, lo que me parece aún más mórbido: “hoy cumplirías X años de vivo, pero ya no seguiste sumando… y yo sí, lero, lero”.)

Entonces se fue, se recitó “por cumplir” lo que había que recitar cual loro… se limpió la tumba, desyerbó y cambió de flores y bueeeeno, todo muy rico, muy sabroso… ¿ya nos vamos?

Allí fue donde me enteré que ese “servicio” de mantener las tumbas limpias, con flores bonitas y sin una mata de diente de León que nace justamente en donde alguna vez hubo un florero… ya lo prestan los cementerios, por una módica suma mensual. ¿Quieren saber cuánto?
$200.000 mensuales.
Es decir: cual administración de edificio. $2’400.000 al año por lucir ante los conocidos (y desconocidos por supuesto) un espacio que me perdonarán, no sirve para nada. Por quedar bien y que los demás vean como honran la memoria de su madrecita y como son de aseados y de queridos…. pero ¿y para que más se tiene una tumba en un cementerio? Y ni hablar de cuando se cumple cierto tiempo… hay que pasarlos a un osario. Ni les cuento las historias que he oído al respecto.

Yo crecí con el cuento ése de Greenpeace, la ecología, el desarrollo sostenible y las emisiones cero. Así me educaron. Por eso cuestiono todo esto… no le veo oficio en estos tiempos a gastar madera (entre otros materiales) para luego enterrarla. Es un crimen ecológico. Las flores, el terreno… en mi opinión son tradiciones que tendrían que estar llamadas a recoger y podríamos hacer mejor uso de esos recursos. Los mismos curas lo dicen: polvo eres y en polvo te convertirás. El cuerpo se va, y por eso por cruel que suene… hay mejores formas de disponer de los mismos, y de forma ambientalmente responsable* y no quedar esclavizados con un espacio y unos restos que solo sirven para traer recuerdos. Para eso están las fotos, los videos y la memoria. Aparte de eso me parece más romántico lo de “esparcir las cenizas al viento”. Es una forma de volver al ecosistema de una forma productiva, que esas cenizas al menos de abono para las maticas servirán. Eso también me enseñaron en el colegio cuando hablaron de “ciclo de la vida”: que a la larga uno se convertía en abono para las maticas que continuaban el ciclo. Macabro eso de poner las cenizas en un jarrón en la casa, lo que ha sido bien explotado por Hollywood en todo tipo de situaciones cómicas. Hasta en Desperate Housewives pasó algo muy, muy chistoso entre Susan y Edie con las cenizas de Martha Huber.

La mejor forma de honrar los muertos es recordándolos mediante nuestras acciones, siguiendo sus enseñanzas y recordando sus vidas por medio de nuestros actos, hijos y obras, en lugar de aparentar con la más lujosa de las criptas, y pagar plata que en su lugar podrían usar para alimentar gente -literalmente- muerta de hambre.

$200.000 mensuales… pero que tanto les dan, ¿acaso tienen en cada tumba televisión por cable? ¿Les dan conciertos de “sepultura”, Rob Zombie y en la programación de TV les ponen “La noche de los muertos vivientes” y “Cuentos de la Cripta”?

PD
Soy consciente de que este tema puede ser muy sensible para algunas personas, y que puede ser tomado de irrespetuoso, irreverente, herético, inmoral y hasta ofensivo. El problema es que esta es mi opinión sobre el tema de los cementerios… y si no lo digo aquí, en mi blog… ¿entonces donde? Le ruego la caridad de que no se “delique”, aunque usualmente cuando alguien se molesta por algo que uno escribe es porque “le cayó el guante”. No se lo tome personal, porque no es con usted. Es lo que pienso del tema, gracias.

PD2
En serio: ¿si uno no visita sus muertos ellos se molestan? ¿Acaso importa?

PD3
tengo con dotjorge un dilema desde un comentario en el post pasado … ¿usted dice “la aguadepanela” o “el aguadepanela”. Por favor conteste aquí: Gracias.

*Hasta hace no muchos años a la Escuela Colombiana de Ingeniería no llegaba el agua del acueducto de Bogotá, por lo que el agua era tomaba de las aguas subterráneas. En los baños había toda suerte de avisos advirtiendo que por caridad no fueran a tomar de esa agua. La razón era que al ser esta universidad vecina de dos de los cementerios más importantes de la ciudad, las aguas subterráneas contienen unos niveles muy importantes de una sustancia llamada “cadaverina”, que no es otra cosa que los residuos de la descomposición de los cadáveres. Razón de más para votar por la cremación.