Día 19: Desafío de capitanes #3

Como siempre, comienza con “la vida” en cada una de las playas. Los de playa baja (cachacos) arreglando goteras con hojas, los de playa media (vallunos) un poco desilusionados de playa media (es su primera vez) y los de playa alta haciéndose mascarillas y viviendo un merecido descanso.

Eligen los capitanes de esta semana: los cachacos habían acordado rotarse la capitnaía entre los hombres pero Mauricio se echa para atrás y dice que no quiere desgastarse y guardarse para la prueba de salvación. Le toca Jorge Iván asumir la capitanía, sin quererla lo que genera un pequeña tensión interna. En lo demás equipos, todo normal.

La prueba consiste en nadar hasta una zona donde hay unos balones marcados con unos símbolos, los cuales deben corresponder a los que tiene cada participante en tierra. Todos son diferentes. Así que es más de atención que de velocidad. Para llegar a los balones se debe nadar unos 30 metros, entrar por debajo del agua, lanzar el balón por encima y llevarlo de vuelta. Debe ser agotadora físicamente.

Luego de tener los cuatro balones correctos había que llevarlos haciendo equilibrio por una serie de obstáculos. Se notaba era extremadamente difícil. El valluno (Landaeta) se desespera, tira el soporte en qué debía llevar los balones al piso, con tan mala suerte que lo parte en dos. No dicen nada pero es evidente que lo descalificaron por eso. Llegan casi al tiempo Jorge Iván (cachacos) y Juan José (costeños) pero el costeño logra pasar los obstáculos casi que en el primer intento y gana con cierta facilidad. Jorge Iván no logra pasar el primero, el cual era hacer equilibrio por una barra con los balones sosteniéndolos con una barra en cada extremo. Dificilísimo.

Es la tercer desafío de capitanes y el tercero que gana Juan José. La primera vez le ofrecieron Un millón para él solo, o comida para su equipo. Escogió la comida. La segunda vez le ofrecieron 2 millones o comida para su equipo. Escogió de nuevo la comida. Y esta vez le ofrecieron 3 millones o un mercado de víveres para su equipo. Como están en playa alta, (y por su esfuerzo) esta vez tomó los tres millones para él. Al llegar a su playa contó todo cual pasó y no pareció haber ningún tipo de envidia o recriminación de ningún tipo por nadie.

Y ya.

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