Vivir en Cali, manual para dummies

gato del Río, Cali
Viví en Cali entre noviembre de 2011 y enero de 2013, y desde que pisé tierras vallecaucanas en un rol distinto al de turista empecé a escribir este post. Algún día había que terminarlo y ese día fue hoy.

Colombia tiene la particularidad de ser muy rica culturalmente. Para muchos extranjeros resulta sorprendente que en un país relativamente pequeño se puedan encontrar diferencias culturales tan grandes entre las subregiones, tanto que en ocasiones nos cuesta trabajo entendernos entre nosotros mismos. En mi caso soy un rolo -cachaco, bogotano- que se fue a vivir a Cali y que tenía a diario infinidad de pequeños choques culturales. Los compartiré en este post con el fin de que le puedan ser útiles a otros rolos que estén a puntos de vivir el mismo proceso.

La gente

Los nacidos y criados en Bogotá tenemos fama de ser odiosos, creídos y fríos en el resto del país. Luego de vivir 15 meses fuera de Bogotá puedo entender por qué nos ven así: nuestras formas de relacionarnos y nuestras costumbres son distintas, sin que necesariamente nuestra personalidad sea así. La antipatía y frialdad -en mi opinión- son un mecanismo de defensa de la ciudad grande, donde creciste con el mantra “no hables con desconocidos”. Es simple instinto de supervivencia.

Lo de creídos lo explico con ese complejo de superioridad del hijo de la capital, quienes por nacer en la ciudad más importante del país podemos llegar a mirar a las demás como pueblos, y si tienen suerte, pueblos grandes. Acomplejados y prejuiciosos que somos. Resumiendo: es verdad. Los rolos podemos parecer antipáticos y fríos, y en muchos casos, serlo. 

  • Mi primer choque cultural cuando recién llegué a Cali fue la calidez de la gente. Recuerdo la primera vez que entré a un ascensor y todos sus ocupantes saludaron en coro “buenos días”. Uno queda sin reacción, una mezcla de “¿qué carajos le pasa a esta gente?”, “seguro me confundieron” y “¿qué respondo?”. Al cabo de los meses uno se acostumbra, saluda y hasta lo extraña cuando no responden. Es decir, uno se termina civilizando.
  • La gente mira a los ojos en la calle, sonríe. Cuando usted sale de su casa o de su apartamento hay contacto visual con el portero, con el vecino… y hasta conversación. No es que en Bogotá no pase eso, pero no es tan común, mucho menos entre desconocidos, creo que esa es la definición de  “gente abierta”. Supongo que usted sabe a lo que me refiero. Algunos rolos somos de los que volteamos la cara cuando vemos que viene un vecino, mientras que la mayoría de los caleños hacen justo lo contrario.
  • La atención por parte de vendedores, cajeros y empleados en general es amable, cordial, sincera. Poco que ver con la que uno suele recibir aquí.

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Reivindicando el gremio

Sabrán algunos que soy un intenso apasionado del tema¹ de la bicicleta como medio alternativo de transporte. O que alternativo ni que diablos, como principal. El alternativo para mí es transmilenio, el taxi o en su defecto el carro.

Llevo 14 años desplazándome a diario por Bogotá. Haciendo cuentas alegres calculo que puedo llevar unos 50.000kms recorridos, sólo en Bogotá. Lo hago a donde sea y a la hora que sea bajo la condición de clima que sea … siempre y cuando sea más favorable que por otro medio. Para hacer “vueltas” es lo mejor porque no hay trancón que valga (por mal que le vaya a uno quedará de primero en los semáforos), no hay que preocuparse por el parqueadero (se amarra a un poste, se mete al sitio, etc) ni mucho menos por todos los costos de tiempo y dinero que implica movilizarse por cada medio. En fin, toda la propaganda pro-bicicleta está en éste post. Hace poco más de un mes vengo chicaneando sobre mi nueva consentida.

Pero hay peros, (que a veces son ventajas).

Siendo muy objetivos (o muy poco, según), el ciclista siempre ha sido relacionado con “muerto de hambre”. Todos: el que lo hace de forma aficionada, profesional o como medio de transporte. Especialmente los últimos: el imaginario popular y la cultura ancestral del país del sagrado corazón, en donde la apariencia, la fantochería y lo que piensen los demás de uno es lo único que importa dicta que el que tiene carro es porque tiene plata y el que no y se mueve en bicicleta es porque es un pobre infeliz muerto de hambre que ni para pagar un bus tiene. Eso está en la BIOS, está implantado genéticamente en nuestra cultura. El arribismo criollo tal vez venga desde que éramos parte de España. Con eso no se pelea².

Tiene ese punto la ventaja de que es seguro movilizarse en bicicleta. Hay bandas especializadas en robar carros pero aún no hay tantas³ bandas dedicadas a robar bicicletas, seguramente porque eso no es negocio, no tienen el suficiente mercado negro ni debe generar utilidades suficientes que ameriten montar toda la industria criminal. La desventaja es que a los de “mi gremio” en ocasiones nos discriminan.

Y es que resulta que no nos ayudamos. Lo noto especialmente en dos campos: las mujeres que esperan bus en la calle y con los celadores, vigilantes y todo aquel que tenga a su cuidado (y se lo toman bien a pecho) un área determinada.

A mí no tienen idea lo que me ofende que cuando voy en la bicicleta y pasa lo siguiente:

La popular volteada de cabeza cuando pasa un ciclista from Don Patton on Vimeo.
Por desgracia no se ve tan claro como hubiera querido. La idea es que usted va en su bicicleta muy normalito y (especialmente en mujeres jóvenes) apenas ven que se aproxima, haciendo toda una serie de cálculos de física I, hacen un movimiento sincronizado de sus cabezas para mirar “el pispirispis” que hay atrás al tiempo que usted pasa por frente de ellas, de forma tal que evaden el contacto visual. Y lo hacen de tal forma que parezca un accidente, National Geographic debería estudiar este comportamiento casi instintivo con cámaras de alta velocidad para verlo cuadro a cuadro. Llevo 12 años tratando de explicar tan peculiar comportamiento y lo que he logrado averiguar es que es un mecanismo de defensa para que no les griten obscenidades, las que generación tras generación le han gritado los de “mi gremio”. Que a todas estas es otra tradición tan arraigada como el arribismo: el “morboseadismo”. Orsai lo trató muy bien hablando del tema de los obreros que lanzan piropos a las que pasan, lo que me hace creer que el fenómeno universal (porque en Mad About You también pasó).

El caso es que me ofende que volteen la cara cuando uno pasa (porque lo tomo personal y pienso que es conmigo) pero entiendo que lo hacen por su propio bienestar mental y en casos extremos hasta para evitar que las manoseeen.

Pero a lo que va este post, y que es el objeto del mismo es a hacer dos llamados.
1. A los peatones a que dejen la prevención y no generalicen maldita sea … no todos somos así de guaches. Señorita: mire antes de voltear. Podria ser yo!
2. Y a los ciclistas y motociclistas que le gritan vainas a las mujeres que esperan bus: Por favor, por caridad, por amor a Dios ¿Que esperan? ¿que les pidan el teléfono o les inviten al motel más cercano tras tan inspiradas palabras? Un poquito de urbanidad, educación, decencia, sentido común… ¡y dejen de comportarse como bestias!*

Señorita que espera bus y voltea estratetégicamente apenas ve una bicicleta venir: sepa usted que no siempre recibirá una mirada morbosa, una agarrada de algo o unas palabras vulgares por cometer el pecado de estar parada en el borde del andén. No todos son así, incluso podría ser yo**.

(nada que ver que ayer me haya pasado como cinco veces, no)

No se imaginan lo que duré tratando de hacer el video, porque preciso por cosas de Murphy ahí si nadie volteaba. Duré como una hora dando vueltas, hasta que por fin.

¹entre otros, muchos otros.
²Aunque se ha progresado, claro. Gracias a Mockus y Peñalosa, en serio que gracias.
³Que las hay, las hay.
*Pero no se por qué presiento dos cosas: Que le estoy pidiendo peras al olmo y que a quienes va dirigidas estas palabras … no leen este blog.
**Y me ofende que volteen. En ocasiones risa, me quedo pensando: “no pues tan convencida, ni que le fueran a decir algo”

PD
MI post del viernes, el que es igual a este en El Tiempo y Cambio ayer desapareció misteriosamente. Nadie allá da razón, pero queda “el tufillo” de que lo censuraron, tal vez (se me ocurre) porque mencionaba implícitamente asuntos de seguridad en el Banco Colmena o que el email falso viene a nombre de otro “pez gordo”: Microsoft. A pesar de que el e-mail advertía a la gente para que no fuera a caer, mi sentido conspiparanoico tiene a pensar que alguien aún más paranoico que yo de alguno de los implicados consideró que era nocivo para su imagen y lo hizo borrar. Lo que me inquieta son dos cosas: que no hayan tenido la decencia de notificarme (antes o después) y que así sean las cosas por allá. Que si no les gusta algo lo borren. Razón de más para no publicar contenido original por allá, que perder el tiempo escribiendo para que le borren a uno el trabajo … como que no tiene sentido. Sigo esperando alguna razón, pero algo me dice que .. quedará así. Nadie sabrá nada.

=-=-=-Patton actualiza (29/01/2008 @ 14:58)-=-=-=-=
El post reapareció el 29/01 por la tarde. Lo hizo sin la foto, lo que confirma que fue “moderado” de alguna forma. Y no, no me han dicho nada al respecto.

PD2
Hoy me “patié” el cubrimiento de Darío Arismendi y todo su equipo de la situación con rehenes en un BBVA en Venezuela. Resulta que se levantaron el teléfono del banco y hablaron por horas tanto con secuestradores como con los rehenes. Duraron tres horas con pocos aciertos y muchos, muchos desaciertos … como por ejemplo las preguntas del ave de rapiña ése:

– ¿Usted ha estado preso antes?
— Si
– ¿Y como son las condiciones, son muy difíciles las cárceles venezolanas?

(o sea: no se entregue que recuerde que esas cárceles son una mierda).

Lograron poner al gobernador, al coronel no se que jodas a negociar al aire, acaparando irresponsablemente la única línea de comunicación del banco con el exterior, entorpeciendo la labor de las autoridades, negándose a liberar la línea para seguir aferrados a su chiva exclusiva y su rating. Intentaron convencer a los secuestradores de que se entregaran, sirivieron de mediadores, incluso intercedieron para que les dieran lo que pedían … pero no sé, me parecen bastante discutibles esas acciones, una cosa es informar y otra es meterse donde no los han llamado y atribuírse funciones que nos les corresponden, y todo por la maldita chiva. ¡Irresponsables!.

El momento memorable: Hubo un momento confuso y dijeron:
– “si, aló, aló, ¿fulanita? ¿Está ahí? ¿Está aún a su lado el secuestrador?
– Si, buenas vale, no está fulanita, habla con el secuestrador.

(en su momento sonó muy gracioso)

PD3
La ciudad del sagrado corazón ha crecido, pero ahora resulta que necesita industrias. Haga click para que la gente no se vaya por desempleo.

No es lo que se diga, es el tonito.

Hay muchas cosas que me irritan, molestan, congestionan, perturban …. pero pocas como los eufemismos.

De un tiempo para acá los Colombianos empezamos a copiar -como solemos a hacerlo en todos los campos- de los gringos eso de ser políticamente correctos. Allá toca escoger muy bien lo que se va a decir y cómo se va a decir no sea que alguien salga ofendido y uno hasta demandado. Debe ser una soberana mamera ser político allá, o trabajar en algún medio de comunicación. Y es algo que se está globalizando .. en España recuerdo que a los viejos no se les puede decir ni de riesgos así … son “adultos mayores”. Joder. Al pobre Piero le va a tocar cambiar la canción a “Adulto mayor, mi querido adulto mayor”. No, no rima.

Y es que allá arriba al negro no se le puede decir así sino “afroamericano” con el equivalente criollo de afrocolombiano o moreno … o “de color” -de color negro, sí-. Si nos ponemos etimológicos con la preposición “afro”, pues en África hay blancos y amarillos también, así que hasta ambigua es la cosa. Al indio ya no se le puede decir indio sino “nativo-americano”. (ahí si no sé como lo tradujeron aquí … ¿nativo-colombiano?). El ciego ahora es invidente y el cojo “discapacitado parcial temporal” o tal vez “bamboleante al andar”. Y dejando atrás las diferencias de origen étnico … los oficios, cargos o profesiones. Ya a la secretaria no se le puede llamar así sino “colaboradora”. A la empleada o muchacha del servicio doméstico toca decirle “la agraciada niña que amablemente nos colabora con las tareas del hogar” para que no se ofenda. El vendedor no es tal sino “monitor de investigación” o “gestor de algunapendejada”. Porque encima de todo el mundo tiene que tener cargos con nombres y apellidos, así como todo el mundo va a una universidad para ser dotor. El problema es que con tanto dotor pues no hay quien se ensucie las manos, y si les ensucia tiene que ser bajo el nombre de “ejecutor de tareas diversas” o algo así. El celador es “mi general”, el empleado “colaborador” y la niñera “the nanny”, para que suene mas play. Hágame el favor tamaña pendejada.

Pero lo que no tienen en cuenta los que crearon los eufemismos es que el problema no es de forma sino de fondo. Como diría el comercial ochentero (¿Sanpic?): “es como trapear sin haber barrido”. El lenguaje es muy rico y versátil: no importan las palabras que se usen sino el tono en que se digan*. Siempre habrá forma de escaparse hasta del eufemismo más reforzado cual leguleyo en litigio. Yo puedo decir “quiubo negro hijueputa” y dependiendo como lo diga estoy saludando a un viejo amigo o despidiéndome de mi dentadura. Es más, lo puedo estar diciendo de ambas maneras y la interpretación corre por cuenta de mi viejo amigo. Puedo decir “por favor dile a tu ejecutiva de cuenta (vendedora) que si por favor me gestiona la orden de compra” con un tono que contenga la ironía necesaria para que se entienda que “su vendedora con nombre elegante no sirve para un pepino”. Y si se hace la que no es con ella, entonces hay que decirle: “no te me hagas la enferma mental”. Si es que ahora hasta las putas resultaron “prepagos” o “trabajadoras sexuales”. Como si al llamarlas así dejaran de ser putas pues.

Por eso es que lo invito a usted señor lector a que llamemos las cosas por su nombre. La acepción o el sentido que le demos a esas palabras de nosotros depende. Y dejemos la pendejada, que eso de colaboradores, adultos mayores, invidentes e ingenieras del hogar ya está es rayando en lo ridículo.
PD
Se reciben aportes de nombres o eufemismos ridículos, que se me ocurrieron muy pocos.

PD2
Desahogo inspirado por éste y estos dos posts. Gracias por la inspiración.

PD3
Por supuesto que hay formas despectivas de llamar la gente. Decirle “desechable” al indigente, “la aseadora”, “la sirvienta” o “el celacho” … pero es que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, como dice la sabiduría popular. Es el tonito.

*Cosa que no tienen los messengers. (Había que poner un asterisquito al menos, por no perder la costumbre).