Bogotá es mi gimnasio

En el colegio nunca gané una competencia. Ni deportiva, ni académica. Recuerdo que estando en sexto grado -primerodebachillerato en ese momento- le gané una partida de ajedrez a uno de Once y pasé a las rondas finales, donde sucumbí a la presión y me cascaron. Figurativamente, por fortuna. 

Ni hablar de educación física. No me ayudaba ser de los menores del curso, para encima ser de los mínimos del curso. Cumplía con dignidad con las funciones asignadas pero rara vez fui titular. Ahora que lo pienso eso explica que prefiriera deportes individuales y donde priman la astucia, estrategia y la fortaleza mental como el bádminton, el ciclismo y el backgammon

No figuraba, pero tampoco era el útimo lo que podría ser un buen reflejo de mi personalidad, ahora que lo pienso. Estaba siempre en el lote, dirían de mí si hubiera sido ciclista profesional.

Es por eso que me cuesta explicar cuando me preguntan que por qué ya de viejo (a los 20) y desde entonces, el deporte se volvió parte de mi vida cotidiana. Y es porque ni yo mismo lo comprendo, tenía el potencial para ser sedentario. Y es que desde que en 1993 empecé a movilizarme por Bogotá en bicicleta un Gollum dormido dentro de mi se despertó y me volví competitivo y hasta empecé a cuidar mi alimentación para que no afectara mi rendimiento. No son trayectos largos, en estos años podría decir que no superan los 20km diarios aunque he tenido temporadas de 50km diarios así como temporadas de 20km semanales. Desde entonces ya acumulo más de 100.000km transitados solo en Bogotá, y unos cuantos miles en Cali, donde viví por poco más de un año. 

En 2002 una tendinitis me obligó inscribirme en un gimnasio para tomar clases de stretching, necesarias para mi rehabilitación. Iba a diario. Allí descubrí que Pilates es el papá de los ejercicios, aprendí a usar los HRMs y empecé a usarlos en mis trayectos diarios. Desde entonces busco -a diario- estar “en la zona” al menos 5 minutos diarios. Compito conmigo mismo (cuando no es que hay un pinche fixero en la ruta creyendo que su bici de mentiras es más rápida) y todos los días mido mi rendimiento con el celular. Cuando me siento demasiado bueno, hasta uso Strava, pero con moderación. 

Hoy mis desplazamientos diarios son de unos 12km. Mi estado de salud es bueno: me enfermo muy poco y en una prueba de esfuerzo estándar bajo de 180bpm a 80bpm en un par de minutos, lo que suele causar sorpresa en los médicos, sobre todo cuando me preguntan la edad.  No pago un peso por transportarme ni por ir al gimnasio y tengo dos beneficios: salud mental y salud física, aparte de los cientos de horas que ahorro al mes. La salud financiera llega casi que por accidente 😉

En 1993 me convertí -sin darme cuenta- en un deportista urbano. Es por eso que me identifiqué plenamente con este comercial, sin la parte de hacer el ridículo en las cebras de los semáforos. 


 
PD.
De la tendinitis aprendí a estirar. Lo hago todos los días, utilizando bancas, bolardos o la misma silla de la bici.  

Por qué siempre debemos montar en bicicleta con casco

 

Casco de bicicleta roto después de accidente
Así quedó mi casco

Hoy tuve el accidente más serio que he tenido en los 19 años y medio que llevo utilizando la bicicleta como medio diario de transporte. Es el segundo, y de nuevo en Cali, de nuevo fue con un taxi. Siempre he sido convencido de a necesidad de usar el casco, pero francamente nunca pensé que llegara a necesitarlo algún día.

Todas las mañanas hago un circuito entre mi casa y un roundpoint a 7.5km. Es muy agradable, plano y seguro. Poco tráfico, poca gente (la mayoría es carretera, con paisaje de cañaduzales y todo), hay tan sólo un semáforo en todo el recorrido y hay cuatro puentes, como para darle algo de emoción a la cosa. Como hacía más de una semana no salía no quería hacer la versión larga e iba a hacer la corta, que es de 10km. Al cruzar el segundo puente sabía que tenía que irme alistando para cambiarme al carril izquierdo y tomar un retorno a unos 500m. Miré por el espejo y vi la oportunidad, aunque había un taxi que venía muy lejos. Yo iba menos rápido de lo acostumbrado, y adicionalmente el taxi parecía tener intenciones de romper la barrera del sonido, por lo que calculé mal el cambio de carril y lo último que recuerdo fue pensar “tendrá que esquivarme” y un pitazo. Luego estoy en el separador con la bicicleta, me contaron que una señora me ayudó a parar. Yo estaba confundido, no entendía que había pasado y a todo el mundo le dije que estaba bien. Un celador de una bodega al frente me hacía señas y yo le dije que todo bien, y ya me iba a devolver (dije, ok, me caí, mejor me devuelvo ya) cuando noté que faltaba el retrovisor. Me puse a buscarlo y crucé la carretera para preguntarle al celador qué había visto, y allí fue cuando supe que estaba sangrando, y me contaron lo que había pasado. El taxi huyó. Llamaron una ambulancia que nunca llegó.

Estuve ahí por cerca de una hora, me prestaron primeros auxilios y estuvieron muy pendientes de mi, hasta que me sentí mejor (menos confundido) y me empezó a doler todo. Revisé la bicicleta y milagrosamente no le pasó absolutamente nada, así como lo mío no son sino unos golpes y raspones, lo cual es otro milagro. El celador dice que duré un par de minutos tirado en el piso inconsciente (pero también dijo que volé por los aires, lo cual no tiene lógica con los raspones, el taxi nunca me tocó, seguro me rozó o me tumbó con el viento) así que me atrevo a calcular ese tiempo en 30 segundos, si es que hubo tal pérdida de conciencia. 

Al irme busqué de nuevo el espejo y lo encontré unos 20 metros adelante en la mitad del separador. Tampoco le pasó nada. Me devolví en la bici y aquí estoy, contando el cuento.

Sí, fue culpa mía. No he debido hacer ese cambio de carril tan despacio y cuando vi el taxi he podido abortar la operación, calculé mal (porque recuerdo haber visto que que el taxi iba a mil) y olvidaba que la mayoría de los taxistas caleños no son precisamente “caballeros del volante”. No lo vuelvo a hacer. Los ciclistas tenemos responsabilidad en la mitad de nuestros accidentes, si no es que más, hay que aceptarlo. 

No tengo familiares directos en Cali y Maria está en Bogotá, pero afortunadamente la esposa de mi cuñado es médico, vino, me valoró y dictaminó que tengo los mejores ángeles de la guarda. Contusiones y abrasiones, y ya. Mi suegra, mi mamá y una tía de Maria han estado pendientes de mi llamándome cada ratico (gesto del que estoy muy agradecido) ya que se supone que no me puedo quedar dormido hasta por la noche, solo por seguridad con lo del golpe en la cabeza. 

Hablando del golpe en la cabeza… solo cuando me iba me di cuenta de cómo quedó el casco! (claro, nunca me lo quité). De donde dejo esta simple y obvia reflexión: ¡usen casco! ¡siempre! ¡compren uno bueno! (aquí sí que o barato puede salir caro). Abrochénse bien el casco! (siempre lo he usado muy apretado, tengan en cuenta que si no lo hacen en lugar de ayudar lo que hace es lastimar). Si usted tenía dudas, si necesitaba una buena justificación para comprarlo… aquí tiene una. 19 años y medio y nunca me había pasado nada… hasta que me pasó, y si no hubiera sido por el casco, no estaría contando el cuento. Así de simple. ¿necesita más razones para usar el casco?


 El recorrido de hoy, al final se puede ver mi imprudente cambio de carril y todo lo que pasó después.

El inventario fotográfico de heridas, por si le gusta el morbo.  

PD
Hace 15 meses vivo en Cali y desde entonces llevo pensando en un post, que como pueden ver… no ha visto la luz. Les prometo que la verá pronto 🙂

PD2
Sí, ya sé, no me regañen. Ojalá 2013 sea el año de volver al blog, así sea una vez al mes! Prometo que lo intentaré, que no tenga que estar cerca de la fría losa para escribir de nuevo 🙂

Maria Casquitos vs. la Seguridad Democrática.


Maria Casquitos poniendo en peligro la seguridad nacional.

Es una vieja disputa la del espacio público y los límites de la seguridad. Y los de la propiedad privada. Tampoco es algo de hoy, muchos hemos crecido con los abusos de los escoltas en los 80’s, con los mestizajes entre Boyacenses y Argentinos*, y con el menos común de los sentidos. Con el “yo sólo sigo órdenes” y con prohibiciones ridículas como la de tomar fotos en lugares públicos o centros comerciales. Con el “es fiesta privada” o “nos reservamos el derecho de admisión”.

Pero esta disputa nueva para mí porque me ha tocado de cerca este mes. Sí, el mismo mes que dejé abandonado este blog a su suerte.

En los 15 años que llevo utilizando la bicicleta como medio de transporte he tenido con vivir con el problema del parqueo, sobre todo en ciertas zonas. Como lo decía antes, el ciclista suele ser sinónimo de muerto de hambre o de pobreza, por lo que recibe tratamiento de quinta (recordemos que nuestra sociedad es arribista, y que la apariencia es su valor fundamental) y usualmente ni la entrada le permiten, o debe pasar más filtros de lo normal. Más de una vez me ha pasado que me preguntan que si vengo a entregar correspondencia, y no, no es divertido. Suelo evadir el problema no discutiendo con los celadores y parqueando al otro lado de la calle, lejos de sus “dominios”. Pero a veces sí que se pasan y le sacan a uno la piedra, sobre todo por su irracionalidad. O estupidez, según.

Es una discusión abierta porque en realidad no puedo defender mi derecho a invadir el espacio público. Es difícil defender mi derecho a entorpecer la circulación libre por la calle a los peatones**. Lo que discuto es la potestad de los que se sienten con el derecho a hacerlo, sin tenerlo.

Tengo 5 ejemplos:

Unicentro
Unicentro
Es uno de los pocos que cobra por parquear la bicicleta en sus predios. Me niego a hacerlo y solía parquear afuera, en una señal de tránsito, de las que tienen una P tachada. Una vez un celador no me dejó hacerlo, porque “el jefe de seguridad no deja”. Le hice entender que los predios de Unicentro se terminaban en la reja, y que de ahí para afuera no tenía ninguna potestad. Casualmente el jefe de seguridad estaba cerca, se acercó y de forma muy poco sutil me hizo entender que si la dejaba allí cuando volviera no la encontraba. No porque él tuviera derecho a hacerla remover, sino porque era una lucha de poderes. De egos. Porque él dice, y punto.

Desde entonces parqueo a 30 metros, en una reja que solía proteger un árbol, frente a un edificio. Mejor no tentar al diablo. Ni al jefe de seguridad de Unicentro y su ego herido. No olvidemos que los jefes de seguridad muchas veces son exmilitares que salieron del servicio en confusas circunstancias.

OXY
Oxy
Necesitaba un dato en un correo y no tenía plan de datos en el celular. La EAN muy querida proporciona wifi gratis a los peatones de la calle 78. Me paré ahí, en el andén a buscar la información… me demoré unos 20 minutos cuando se me acerca un celador de Oxy (la que queda al otro lado de la calle) y me dice:

Celador: “ya lo vieron por la cámara”.
yo: ¿uh?
Celador: “Que qué está haciendo”
Yo: ¿PQP? Leyendo el correo. En la Calle. Al otro lado de la acera de su patrón.
Celador: “Que si por favor circula que ya los de seguridad lo vieron”.
Yo. Que no, que gracias.

Y no, no me moví. “Mi honra está en juego y de aquí no me muevo”. Igual, ya estaba terminando y a los 10 minutos me fuí, pero me demoré de “puro rebelde”. Tienen mucho huevo.

RCN
RCN
Igual que con el anterior, iba para una entrevista en emisoras de RCN (La Mega, Amor Stereo, Radio Uno y La Cariñosa, creo) para hablar de “On the road again” y la dejé amarrada a la popular P tachada al otro lado de la acera, y no me dejaron. Como por variar iba de afán, expliqué para donde iba y muy diligentemente me consiguieron un lugar en el parqueadero de RCN, a una dos cuadras de distancia. Pero no me dejaron, aún siendo al otro lado de la acera.

Casa Medina
Casa Medina
Hace un par de semanas fui invitado a un evento de Avantel en el hotel Casa Medina. Llegué muy tarde y, aunque sabía que la dejaba muy mal parqueada y me exponía al escrutinio de los cuerpos de seguridad del estado, la dejé. Bien asegurada, eso sí.
Cuando volví, encontré un celador examinando la rueda trasera. Le dije en tono irónico: “está bien amarradita”. Me dijo que “ya íbamos a llamar a la policía, que usted no puede parquear allí”. Le expliqué que por supuesto que podía hacerlo y que ellos no tenían ningún derecho a quitarla de allí. Que su predio se acaba donde el IDU dice y que donde yo estaba era bien lejos de allí. Su argumento ganador era que “mi bicicleta podría ser una bomba”. Obviamente me burlé, y me contestó con el siguiente argumento: ¿no supo de la bomba que pusieron en la estación de la policía de nosedonde? Yo para ese entonces ya estaba listo para irme y tras un “pfff” me marché. La foto al inicio del post fue poco después del “pfff”.

72
Calle 72
La semana pasada fui a las oficinas de Motorola para recibir un EM35 que me regalaron. Voy a parquear en la física calle y un celador, muy decente él, me dice que no puedo hacerlo. Pero me da una solución: que hay un parqueadero. Sorprendido por la novedad (ingenuamente pensé que podían estar usando el sentido común y ante la creciente demanda podrían estar dando parqueo a las bicicletas) acepté su amable sugerencia. Soy remitido de uno a otro, hasta llegar a “el administrador”. Me dice que me da 15 minutos, pero al enterarse que no era una sino dos bicicletas me dice que no es posible. Le explico que no me dejaron parquear afuera, ni adentro y le pregunto qué se supone que debería hacer… y me dice que es un parqueadero privado y que no tiene porqué recibirme. Aunque en algo me da la razón: no tendrían razones para no dejarme parquear afuera. La razón: el parqueadero es independiente de la seguridad del edificio.

Y la cuenta sería más larga si tuviera mejor memoria. Con el tiempo uno adquiere la habilidad de identificar los lugares donde será objeto de los cuerpos de seguridad y evadir su “yo sólo sigo órdenes”, así como esos lugares en donde uno es hasta bien recibido. Es realmente molesto someterse a la voluntad de abusos de autoridad y que esconden un problema de fondo: el espacio público no existe, y los ciudadanos comunes estamos sometidos al poder arbitrario de aquellos, en teoría, autorizados a ejercerlo.

Lo más preocupante: que por estúpidas que sean las órdenes las terminamos aceptando. A regañadientes, pero terminan ganando.

Y no, eso no debería ser así. Hacen falta argumentos, precedentes o jurisprudencias … pero no nos la deberíamos dejar montar. Debería haber algún tipo de argumento (decreto, resolución, algo) que nos permitiera decirle al señor jefe de seguridad en la cara: “Mire infeliz, hasta aquí llega su poder”. ¿Existirá tal cosa? ¿cómo podríamos poner un límite a estos abusos de poder?

Tengo varias teorías para las razones para estos abusos:
– Justificar la nómina.
Algunos edificios suelen tener una cantidad absurda de celadores, con muy pocas amenazas reales que cubrir. La forma de mantenerlos ocupados es ponerlos a hacer tareas ridículas (como escarbar maletas y carteras, por ejemplo) o evitar que la gente haga uso (o incluso transite) por sus aceras. Tiene sentido, #dejentrabajar
– Herencia de los 80’s.
A Pablo Escobar las empresas de vigilancia le deben hacer un monumento. Gracias a su guerra contra el gobierno, sus dos bombas de alto poder cada noche, la paranoia aún nos consume. Todo es una amenaza latente de bomba, y por eso “todo paquete debe ser revisado”. Por eso no le podemos tomar fotos a los edificios (como si no existiera google earth, duh!)
– Autoritarismo.
Simple: con el cuento de la seguridad democrática se justifica cuanto abuso sea posible. Porque todo es una falsa amenaza en potencia. Bonita forma de quitarnos hasta el derecho a movilizarnos libremente, y lo más extraño: nosotros dichosos nos dejamos y hasta lo celebramos.

No se me ocurre una forma de revertir la situación. ¿ideas?
*Chiste viejo: Un cruce de un Boyacense y un Argentino da como resultado un celador que se cree el dueño del edificio. Aclaro que le chiste es viejo, malo y encima da continuidad a un prejuicio errado sobre las personas nacidas en Boyacá. Ni que fuera vergonzoso ser celador, encima.

** Aunque si uno ve como funciona el asunto en Europa o Nueva York, allí es donde las parquean. En plena calle. Y es normal, y es permitido.

PD
Hablando de bicicleta, estamos en la semana de la bicicleta, organizada por la Cámara de Comercio de Bogotá. Tuvimos charlas por expertos sobre cómo podría funcionar un sistema de bicicletas públicas en Bogotá. Hoy en la cámara habrá una muestra comercial con accesorios para bicicletas y novedades como bicicletas plegables, moda, etc. Cerrará con un ciclopaseo que partirá desde la sede de la cámara (Av 26 con cra 68), pasando por la Universidad Nacional y finalizando en el Parque Nacional.

Mas detalles en la página de la Cámara de Comercio de Bogotá

Fusionando sportstracker+ingenio

Al igual que Nicolás, nuestro fusionista deportista, me encanta fusionar deporte con tecnología. Soy usuario frecuente de Step Counter, el cual me lleva el registro de qué tanto camino cada día, de Nokia Vine, y por supuesto de Sports Tracker.

Mi medio de transporte más frecuente para el tráfico de Bogotá es la bicicleta, desde hace ya 15 años. Uno de los inconvenientes que encontré para aprovechar Nokia sportstracker fue la dificultad para poder seguir la ruta a medida que la hacía en la bicicleta. Hasta que uno de los blogs que leo ví un soporte para N-series y me encantó. Según Mark, es un prototipo y no se sabe si saldrá algún día a la venta, pero yo soy de los que les gusta hacer las cosas por mí mismo, me inspiré en la idea, y con los materiales que encontré a la mano hice mi propia versión del soporte.

Ingredientes:

– Un soporte para luz trasera ($2.000, incluyendo la luz)

– Un soporte para ciclo-computador. Me sobraba de un ciclocomputador viejo, podría intentar conseguir uno en un taller de bicicletas o en un mercado de las pulgas.

– Una tira hecha de un neumático viejo de bicicleta. (unos 20cm). En la mayoría de los casos puede salir gratis.

Paso 1

Pegue una tira de caucho a la platina metálica. La idea es que el teléfono se apoye sobre el caucho para que no se mueva ni que por la vibración se vaya a rayar. Yo la pegué con pegante “bóxer”, no recuerdo el nombre en otros países para este pegamento. Cualquier pegamento que una caucho y metal sirve. La prensa la utilicé para que quedara fijo, mientras el pegante secaba.

Paso 2

Instale el soporte del ciclocomputador tal y como fue diseñado, teniendo cuidado de poner la banda de caucho por dentro, y que quede presionada. El soporte debe quedar lo más firme que pueda.

Paso 3

Inserte la platina dentro de la ranura del soporte. En mi caso tuve la suerte de que cazaban casi perfectamente. La idea de que sea removible es que use el soporte únicamente cuando sea necesario.

Paso 4

Ponga su comptador multimedia en el soporte y átelo con un nudo simple utilizando la banda. Con algo de práctica logrará hacerlo de tal forma que no presione los botones multimedia o de la cámara a la derecha con la banda.

Ya esta listo para hacer su ruta. En este caso utilizo Garmin Mobile XT para seguir la ruta.

La verdad queda muy firme y es de gran utilidad. La idea es dejarlo con el teclado abierto para que sea fácil de sujetar y a la vez permita una mejor recepción de los satélites, ya que la antena del GPS está justamente debajo del teclado, por lo que es muy recomendable tenerlo abierto.


En este video se puede ver el soporte “en acción”. Nótese que se mantiene firme y casi inmune a la vibración, y que se pueden ver en tiempo real los datos en la pantalla, sacando mayor provecho de las aplicaciones como garmin Mobile XT o Nokia Sportstracker, así como de Google Maps o Nokia Maps. Eso sí, úselo con precaución, con sentido común. Lo he utilizado en trayectos cortos y largos, en condiciones normales. No lo usaría para una cometencia de downhill, haciendo referencia al comentario sobre el sentido común.

Cualquier sugerencia o pregunta que tenga para hacer un soporte para su teléfono, siéntase libre de hacerla. Para viajes largos estoy buscando hacer una adaptación con una batería externa, ya que con la del celular la batería no llega a durar más de tres horas. También se reciben ideas.

Aclaraciones día sin carro 2008

El próximo jueves 7 de febrero se celebrará el ya tradicional día sin carro en Bogotá.

El primero fue el 24 de febrero de 2000, 8 años ya. Y ante lo que leo por ahí creo que es mi deber como usuario regular de la bicicleta como medio principal de transporte hacer claridad sobre varios puntos, porque veo que después de 8 años mucha gente no ha entendido aún de qué se trata el asunto.

  • El día sin carro no es una ciclovía más. No es para salir en sudadera y pasear el perro y no ir a trabajar ni al colegio. Recuerdo que eso pasó en 2000.
  • El día sin carro no es un día festivo. Es un día normal, simplemente no se pueden movilizar carros particulares entre las 6.30AM y las 7:00PM.
  • El día sin carro no es el día de la bicicleta. Es un día para usar medios diferentes al carro.

El día del carro siempre lo que ha buscado desde su inicio es crear conciencia sobre la forma como nos desplazamos a diario y que veamos que el asunto no es construir más vías sino de movilizarse eficientemente. Es para que la gente vea que hay otras formas de desplazarse, de llegar a sus destinos. Cada cual elige como se moviliza ese día … bus, tren, patines, bicicleta, taxi, a pie … en lo que más le convenga. Solo ese 20% que usa el carro particular para su desplazamiento diario debe tomar esa elección, el 80%¹ lo hará como todos los días … soportando, eso sí … la mala cara de los ultrajados y ofendidos automovilistas, despojados de su espacio personal súbitamente.

Como ya lo he dicho muchas veces antes, el tener un vehículo particular más que una cuestión de necesidad de transporte, en nuestras ciudades y en nuestra sociedad es una cuestión de estátus. Podría afirmar que más de la mitad de la gente que tiene carro podría no usarlo y llegar más rápido a sus destinos, es decir: no lo necesitan realmente. Aquí se tiene un carro para no tener que pasar por la tortura de juntarse con la chusma, por la comodidad de ocupar un espacio libre de gentuza, aislados como en un burbuja de cristal. La misma que usamos para aislarnos de la realidad social, -casualmente-, porque somos una sociedad excluyente, arribista y de apariencias. ¿cuántos puntos sacó en el test de ¿es usted un snob emergente?. Apuesto a que nadie saca menos de 10.

Por supuesto que si tuviéramos un transporte realmente masivo, digno y eficiente (y menos costoso), integrado y suficiente pues eso ayudaría a que menos gente ocupara innecesariamente las vías y que hubiera menos resistencia a este día. En eso le doy la razón a los que defienden a capa y espada su derecho a pagar $6000 y pico por galón de gasolina, y a $2000 el cuarto de hora de parqueadero, todo por diferenciarse o aislarse de la chusma². Están en todo su derecho, ni más faltaba.

El problema de la movilidad no es de construir vías, es de ofrecer alternativas. El problema de la movilidad no es de Bogotá, no es de Colombia … es mundial. El problema de la movilidad no es de carros ni de bicicletas: es macroeconómico.

La idea del día sin carro es que usted vea que hay otras alternativas diferentes al carro para movilizarse. Que ensaye la que más le convenga y si le queda gustando o si nota que resulta mejor negocio que andar en carro … pues bien por usted. Si definitivamente para usted no hay otra alternativa que usar el carro … pues bien también. Sígalo usando.

Por supuesto, en mi opinión es mejor en bicicleta. Y todos los días. Pero es mi caso particular, no conozco el suyo. Espero ahora tenga más claro que va a pasar el jueves, por si antes no era así.

Más sobre la jornada del Jueves
Secretaría de Movilidad
Alcaldía de Bogotá
¹ Reconozco no saber la cifra exacta, pero recuerdo que no es lejana a ésta.
² Y Bueno, por necesidad. Que los hay, los hay.

PD
Por cierto, leo con molestia que este año la alcaldía le está queriendo dar más enfásis al tema ecológico que al tema de la movilidad, bajo el nombre de “Día por el aire limpio“. Supongo que los asesores de Samuelito (o la Mamá) le dijeron que eso de “Dia sin carro” podría afectar su imagen y que la gente podría empezar a pedir el metro que tanto prometió.

Me parece un error mayúsculo que cada alcaldía le quiera dar un sentido diferente a esta jornada, que no es nada diferente de mejorar la movilidad. Bajo un pobre argumento que copio y pego: “Será un día saludable, según el propósito de las autoridades Distritales, que pretenden que este día los habitantes de la capital respiren mejor calidad de aire y se movilicen en formas alternativas de transporte que permitirán desarrollar una mayor actividad física.

O sea, palabras más, palabras menos … “que por un día al año respiren aire menos picho“, el resto del año pues la misma vaina.

No Samuel. La idea es que menos gente use el carro -no un día sino toda la vida- porque descubren que hay otras formas más eficientes de llegar a casa. Como el transmilenio que tanto atacaste, como el metro que tanto prometiste. Lo del aire viene por añadidura, empezando por Diesel limpio en transmilenio, y controles a las cafeteras actuales, por ejemplo. En la medida en que haya menos gente usando automóvil particular porque tiene otras opciones que resultan más rentables, el resultado indirecto de eso sería que la contaminación disminuiría. Éso, y si se hiciera cumplir la legislación vigente sobre emisión de partículas para automotores con nosecuantos años de antigüedad, y de nuevo: transmilenio usa el combustible más picho de todos los combustibles y nadie dice nada. Así que si el asunto es de emisiones, empecemos en casa.

Así se lo hice saber a Juan Antonio Nieto Escalante, Secretario de Ambiente del Distrito en el foro que se hizo hoy en El Tiempo sobre el tema. En su respuesta a mi pregunta niega que estén queriendo desviar la atención sobre el tema de la movilidad y justifica el cambio de enfoque con un tierno “Nos pareció sí importante ponerle al nombre de Día Sin Carro el apellido de Por un Aire Limpio que no riñe con lo que la ciudadanía aprobó en su momento”.

A mi segunda inquietud:
Culpar al vehículo particular de la contaminación y hacer énfasis en el asunto ambiental es desconocer el espíritu del día de no carro. La mejora ambiental es producto de la reducción de personas usando carro particular porque dejaron de usarlo al encontrar una de dos: transporte masivo con suficiente cubrimiento y capacidad, y alternativas adecuadas. La primera no existe (y por eso el caos en transporte público cada dia del no carro es absurdo) y encima el transporte público contamina a la par con el particular. El dia del no carro nació para invitar a la gente a desplzarse mejor a sus destinos y llegar más rápido, la mejora ambiental sería tan solo un resultado de eso, a largo plazo … y no cosa de un día. Repito la pregunta: ¿Por qué el enfásis este año en lo ambiental?

Su respuesta fue:
Interesante comentario, gracias. Todo lo que dice es cierto. Pero también podríamos preguntar ¿y por qué no? El énfasis ambiental es por que las fuentes móviles son un factor importante en la contaminación atmosférica que soporta la ciudad.“.

A todas estas implícitamente reconoció que efectivamente desconocen el espíritu del decreto, que el transporte público es insuficiente y que contamina igual que los particulares. Chévere, ¿no?.

Insisto en que están “perrateando” el espíritu del decreto 1098 del 26 de diciembre de 2000. El día sin carro no es para proteger el ambiente y salvar las ballenas, el día sin carro es para que la gente vea que hay otra formas de transportarse … y que lo haga. El resto viene por añadidura.

PD2
La ciudad del sagrado corazón sigue creciendo.
Uno en myminicity no mueve un dedo … no hace nada, solo contempla … pero igual es bonito eso de verla crecer. Por ahora necesita vías, industria y más población, toca un click para cada cosa … vivos ellos (los de la página) pro su estrategia para mantener el tráfico fluído. Gracias por su apoyo, ahí sigue poblándose … la Ciudad del país del sagrado corazón es de todos, al fin y al cabo.

PD3
Este va post con copia en El Tiempo y Cambio. A ver si también me censuran éste también pues.

PD4.
Una fiel lectora me envió este link: es como luciría el facebook de Chávez. Buenísimo.

¿Los sueños cambian o evolucionan?

Es considerado por algunos todo un sacrilegio el dejar de perseguir un sueño, o es tachado de indeciso, inmaduro o que se yo que mas calificativos aquel que cambie de opinión sobre algo que quiere obtener. Uno tiene a lo largo de su vida sueños, que bien podrían ser también motivaciones u objetivos, (un ejemplo) los cuales van cambiando a medida que se crece. Por ejemplo muchos querían ser bomberos cuando grandes, en mi caso yo quería ser celador. Si, eso de tener una escopeta y vigilar la cuadra me parecía lo máximo. Los sueños van evolucionando, ya no a ser alguien sino a hacer o tener algo. Entonces se sueña con estar en un concierto de Guns n’ Roses, o ir a París, tirarse al vacío, bucear en alguna Polinesia o viajar en globo … ser cantante de rock & Roll o presidente de la nación … con tener un hummer o un ferrari. (Yo quiero un mini). O cuadrarse con Alyssa Milano o con Isabel Sofía Cabrales. Luego se sueña con ocupar tal posición en tal empresa, o en tener una propia, o en ganar X plata. En fin, creo que ya entendieron la idea.

Pues bien, hoy me pasó algo curioso. Yo sostenía siempre haberla querido a ella. Pero apenas la ví a ella ví cambié de opinión. Me enamoré de inmediato.

Ustedes sabrán entender … en las cosas del corazón, nunca se sabe.

<%image(20060707-cannondalestreet.jpg|450|270|Cannondale Street)%>
Francamente US$849.99 no me parece tan exagerado. El lío es que andar en una bicicleta como esa por estos lares te convierte de inmediato en un objetivo militar. Que pesar. Pero soñar no cuesta nada. Bueno, cuesta US$849.99

PS:
Después de ver éso, no saben cuánto duele ver ésto.

PS2:
¿O esta?
<%image(20060708-locust.jpg|390|147|Locust)%>
naaaaah.
PS3:
Solía querer una como las que le gustan a nap. Pero no, yo definitivamente soy muy citadino.

Así me robaron mi bicicleta (alias”La Milenaria”)

En este último mes hemos vivido en carne propia cómo la delincuencia en Bogotá está algo así como que enloquecida. Una de dos: o está disparada, descontrolada (¡gracias alcaLdUCHO!)… o los bloggers estamos en una mala racha!
A salida la atracaron hce unas semanas.
A Naty se le entraron a la casa.
A éste un perro le robó un zapato.
A iki le robaron … bueno, es complejo….
Y recuerdo haber leído de más tragedias personales, pero no recuerdo quienes mas.
El caso es que antenoche fue mi turno: me robaron la batería de la linterna de la bici. “Al cabo que ni quería”, ya estaba pensando en reemplazarla. Fui a Blockbuster a alquilar una película, 7PM, Av 19 Calle 103 … y pues me demoraría 10 minutos y cuando salí ya no estaba la batería. Recordé que cuando iba para allá pasaron gran cantidad de recicladores y pues de una asocié el robo con uno que estaba muy cerca cuando estaba parqueando. Le hice la cacería como por una hora en toda la zona y no lo encontré, pero sí le pregunté a unos 10 (por cierto: han notado la proliferación? También note que la mayoría de los recicladores por no decir todos son gente honesta y trabajadora) y les “dejé la inquietud” a ver si aparece. Es que esa batería no le sirve a nadie: está cumpliendo su vida útil, y sin cargador y linternas (que están descontinuadas hace años) y tras encima no se conseguían aquí … pues mejor: Me sirve a mi y a mí. Se la robaron sólo por hacer el daño esos jijuemíchicas.

Hace unos días ví en Noticias RCN una sección que se llama “El caza noticias”. Allí la gente denuncia lo que pasa en su barrio/comunidad y hacen todo el teatro de que el problema se soluciona y esas cosas … RCN salva el mundo. Pero bueno, al menos contribuye al consabido y necesario pajazo mental de la gente, que es importante. Es mejor que la gente piense que está segura y se sienta tranquila. De lo contrario no hay consumo, y bueno, ya sabemos que eso es fatídico en una economía como la nuestra.

¿Para qué todo este carretazo? Bueno, éste es un post que tenía aplazado desde que abrí el blog. Me robaron la bicicleta (Bianca Azucena) hace ya 5 años con una modalidad muy creativa, donde incautos y personas de buena fé (bonito el eufemismo para decir güevones, ¿no?) como yo caemos dócilmente. La idea es la de contar la historia con el fin de informar a la gente y “que no le pase a usted”
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Como sabrá si ha leído antes este blog soy un apasionado por las bicicletas y el ciclismo, y este próximo 4 de Agosto se conmemorarán 12 años desde el primer día que la usé para irme a la Universidad. (está buena la fecha para el CFMI) (Sí, y me gradúo pasado mañana, pero eso es otro cuento). La uso como mi medio diario de transporte, sin importar hora, lugar, clima, ocasión, credo, color de piel o precio del café en la NYSE.

Un Sábado cualquiera a las 10 AM iba para la Universidad (la segunda, la de los cementerios) por la avenida (cra) 19 (Bogota), como todos los dias. Cuando pasé por la
134 con 19 ví un ciclista que me llamó la atención por su bicicleta y su pinta. Seguí mi camino y éste me alcanzó como en la 140 y pico, y se puso a hacerme visita. Me preguntaba que si yo salía mucho, (a montar en bici, ¿no?) que si salía a trocha, en fin, lo mismo de lo que se le habla a cualquiera que monte mucho en bicicleta. El dijo que estudiaba Sicología en la Javeriana, que tenía allá un grupo ciclistas y que salían mucho, que organizaban con el apoyo de la policía salidas al Neusa, y que incluso contaban con el apoyo de Trianon, quienes les regalaban maletines para el equipaje.
Dijo que me iba a regalar una bolsita de cuero e ibamos a intercambiar teléfonos para ver si iba con ellos a algunas de esas salidas. A mi la verdad no me interesaba la maleta, tal vez tener sus datos por si me animaba a los dichosos paseos, pero lo único que quería era “abrírmele”… quitármelo de encima. En la 155 (22 cuadras después) nos desviamos para “su casa”, que era a muy pocas cuadras de ahí. Paramos en frente de “su casa”, hizo el ademán de entrar, (habia un celador a unos 10 metros de ahi) pero en ese momento llegó un amigo a pié. Él estaba en una pinta muy folclórica: Pantaloneta, tenis y cachucha, sin afeitar, ojeras y con cara de guayabo. Llevaba una bolsa con pan y huevos en la mano. El ciclista me lo presentó como: “este si no es deportista como nosotros, a éste no le gusta sino la rumba” (se le notaba) y le dijo: “fulanito, me baja una bolsita de mi casa?” A lo que recibió la respuesta: “No, eso está donde Marcela”. El ciclista parlanchín se fué entonces donde “Marcela” y me quedé hablando con el nuevo individuo: el enguayabado. Hicimos visita como cinco minutos: él me decía que el otro no hacía sino pensar en la bicicleta, que era muy afiebrado. Luego de un rato en la conversación entró el tema de mi bicicleta y que como eran esos cambios y en fin….. Después de un rato me preguntó por el peso de la bicicleta, a lo que la inmediata reacción (que ya entró en confianza con los sujetos) es bajarse para que la levante y mire cuanto pesa.

En ese momento me dí cuenta de que me estaban robando … y se vivió una discusión de diablito-angelito en cada hombro más o menos así:
-Angelito: Güevón!!! lo están robando!!
-Diablito: Vé, mirá, el man vive en esta casa, hay unos celadores …
-Angelito: Marica: No se la des!!!
-Diablito:Tranquilo parce que vos tenés los huevos y el pan del desayuno del man, todobien.
-Angelito: Que se va a ir!!!
-Diablito:Tranquilo, no ves que el amigo ya debe estar por venir? No te da pena ser tan desconfiado oís? (no se por qué habla en valluno mi diablito)
-Angelito: No sea pendejo ola!
-Diablito:: Pero si el man es bien, no ve que dijo que es de la Ponti?

En menos de lo que me di cuenta él estaba subido en mi bicicleta, yo sosteniéndole los huevos y el pan, y él dando “una vueltica”. Dió una vuelta corta y volvió de frente a mí, (cínicos encima de todo!) para luego dar otra más larga, e irse para nunca más volver.

Después de poner el denuncio y de hablar con muchas personas relacionadas vine a enterarme que TODO es una historia muy elaborada, que viene haciendo carrera desde hace unos ya 10 años, y la gente sigue cayendo inocentemente, por confiada y por hablar con extraños.
Claro, sin demeritar el cuento tan bien echado. Los HUEVOS y el PAN son parte de la historia. Tambien el llegar a una casa, el estar cerca de celadores, la pinta del amigo de recién levantado…. todo eso le da a uno confianza en estas personas.
Lógico, uno no reacciona en el momento: Uno espera a que la persona vuelva porque uno está “al frente” de la casa de él, porque hay unos celadores que uno incoscientemente piensa que lo conocen, los huevos y el pan…….

Eso fué el 3 de Junio de 2000. Resulta que a un amigo se la robaron el 26 de Junio de ese mismo año de la misma forma. Y lo mejor (o peor) de todo: fué la misma persona. Y si miran el link, verán como en estos años ha seguido cayendo gente.

Que cambió del cuento:
* Fué por la 116, abajo de la autopista, cerca a un parque.
* Este no solo se paró en frente a la casa, sino que timbró y ladraba un perro. (después, al preguntarle al celador se enteró que la casa estaba sola el fin de semana)
* El cómplice esta vez tenía unos 15 años.
* No eran pan y huevos sino leche y azúcar.
* Fue un día de ciclovía, y en la ciclovía fué donde lo siguió y le habló.
* Mi amigo lo vió a él (el ladrón) en la 109 con 15, entró a una tienda en la 116 con 19, y al salir de ahi se puso a hablarle. Le dijo que tenía un puesto en Sanadresito y quería rematar unas partes para bicicletas por problemas con la DIAN. Después de cruzar el puente de la autopista le ofreció ir a su casa a ver unos catálogos de las partes, y el resto ya lo saben ustedes.

Otras variaciones conocidas del cuento, o formas de robar bicicletas:
* Un ciclista varado que lo pare por herramientas, usted para, llegan otros y el resto se lo dejo a la imaginación.
* Que supuestamente usted atropelló a alguien (es decir, una persona (generalmente mujer) se le bota y se hace atropellar por usted), llegan unos “buenos samaritanos” a defender a la pobre señora que usted “atropelló” y a llevarlo a la “estación de policía”.
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¿Y saben que es lo que más duele? (aparte de perder la más preciada pertenencia)

El orgullo carajo!

Enlaces recomendados:
Comunidad ciclistas robados en Bogotá

Bicirobos Bogotá – Facebook
nomasbicisrobadas.com (base de datos de víctimas de la milenaria, entre otros)