¿Ley seca o ley de atracción?


Foto de El Tiempo en flickr ©

La ley seca es -para quienes no tienen idea- una restricción al expendio de bebidas alcohólicas por tiempo limitado. En Colombia se utiliza siempre 36 horas antes de elecciones, período de tiempo -en mi opinión- completamente exagerado.

Dejando atrás lo anacrónica y cuestionable que es la medida (sobre todo porque no logro ver la relación de los borrachos de un viernes por la noche con las elecciones de un domingo) la observación que me motivó a escribir este post fue el comportamiento de la gente ante la medida. Claro, son eventos con ocurrencias muy ocasionales, como la oportunidad de medir la contaminación ambiental sin la participación del transporte público por cuenta de un paro. (Y descubrir que los que más contaminan son los buses)

Siempre ha sido así. Anuncian la medida y, guardando las proporciones, es como si anunciaran el apocalipsis. Es como en esas películas fatalistas de los 80s en las que se anticipa un desastre nuclear por cuenta de la guerra fría, y multitudes desesperadas corren a los supermercados a abastecerse de comida, para internarse en sus búnkers y sobrevivir el fin del mundo. Pero en este caso son grupos (en su mayoría) de machos bien machos que llenan con desesperación sus carritos de mercado con provisiones de cerveza, aguardiente y destilados foráneos como tequila y whisky para los de hígado más refinado.

El jueves estaba haciendo mercado en el Éxito y pude ver más de un grupo de amigos preparándose para la abstinencia. En sus conversaciones se podían oír frases del tipo “nos la tenemos que jalar”. Más tarde conté tres grupos (a lo mejor eran los mismos del supermercado) dedicados a la bebida en los alrededores de mi casa*. El viernes la historia se volvió más dramática: fui al medio día a Olimpica y por todas partes había avisos con el subtexto “a las 6PM empieza la ley seca, aprovisiónese rápido”. De nuevo, veía uno carritos llenos de trago. Esa noche supe por una amiga que tenían organizada una reunión con sus amigos de parranda, para la que habían comprado un litro de trago por cada dos personas. Ya por la noche encontré más de un borracho en la calle, algo no tan usual a las 7PM por la zona en donde lo vi.

Yo quiero pensar que la razón por la que este fenómeno se repite antes de cada día de elecciones, es ese muy arraigado irrespeto a las leyes y la autoridad que nos caracteriza a los colombianos. Que lo hacemos por rebeldía, por romper el sistema, por lo atractivo que siempre ha resultado hacer lo prohibido. ¿que no es permitido emborracharse? “Pues miren cómo lo hago jijuemadre”. .

Prefiero pensar que es por hacer lo contrario a los que nos dicen a que sea la comprobación de que somos un país de borrachos. Aún tengo fe de que así sea.
* ¿Había mencionado que desde noviembre estoy viviendo solito? Me gusta mucho mi apartamento, a.k.a. #lacabina, y estoy muy feliz con este cambio.

PD1
Yo no fui la excepción. En realidad “el mercado” del jueves incluía una docena de cervezas, y el sábado me tomé una botella de vino con mi novia. Coincidencia porque no fue planeado por la ley seca, pero la misma me hace pensar de nuevo en lo de la ley de atracción.

PD2
Hoy todos mis votos son verdes. Y no, no celebro San Patricio. Ah cosa snob esa de celebrar San Patricio y San Valentín en el país del sagrado corazón.

PD3
La ley seca no debería ser ni nacional (cada municipio debería manejarla de acuerdo a su realidad) ni desde el viernes. Supongo que tenía sentido en la Colombia de los 40s, ¿pero ahora? No creo.

Yo no tomo ni borracho

Todos pasamos por una etapa en la vida en la que contar anécdotas de borracheras, osadías y tal cual estupidez cometida era algo de lo cual se debía sentir orgullo. En mi caso era el tema del primer recreo de cada Lunes, por ahí entre octavo y undécimo grado. En el colegio. La peligrosidad y osadía iba subiendo gradualmente en la universidad. Y en los primeros trabajos de los jóvenes profesionales ya involucran cosas más serias y a veces hasta trágicas. Pero todas las conversaciones giran en torno de lo mismo: “si viera la borrachera que me metí, hice una estupidez, luego otra y más adelante una peor”. o “qué guayabo tengo” o un simple “que rascononón”. Todos con un factor común: el tono de que es una anécdota de la cual hay que reir y sentir orgullo.

En el caso de muchos es una etapa, supongo que eso viene incluído en el kit de “aprender a socializar en el país del sagrado corazón”, “vivir la vida” o simplemente “madurar”. Para muchos deja de ser recurrente o motivo de orgullo al cabo de unos años. En mi caso fue por ahí a la mitad de la universidad. Llega un punto en que a uno deja de parecerle una hazaña el beber hasta perder la conciencia.

Pero en algunos casos (y muchos, según veo) esa “etapa” no se supera nunca. O el umbral lo subieron a los 40 años y no avisaron, no sé. Y es que se pone uno a pensar -y aquí lloveré sobre mojado o descubriré que el agua moja- pero es que todo en nuestra cultura (y viéndolo bien, en casi todo el mundo) todo gira en torno del alcohol. Es como la baba de Caracol o el jugo de noni: sirve para todo.

-Que si tiene frío, tómese un traguito.
-Que está haciendo calor, un aguardiente para ese calor mijo, que eso lo hace quemar calorías y se refrigera.
-¿Que tiene gripa? ¡emborráchela!. Y si no se cura se le olvida que tiene gripa*.
-¿hay un motivo para celebrar? ¿ganamos? ¿obtuvimos un logro? Pues qué mejor motivo para emborracharse, ¡claro!
Por el contrario, perdimos. Ahoguemos las penas. Así se olvidan.
-¿despecho?. Emborracharse es la solución. Así se le olvida todo. Eso sí, deje el teléfono en casa. (entregue el celular, haciendo referencia al “entregue las llaves”)
-¿quiere obtener de esa mujer / hombre algún acercamiento físico / romántico / sexual?. Claro, emborráchela(o)! (o “embellezcala” en caso de ser necesario)
-¿quiere seguir una tradicion sin sentido y armar “bonche” con la policía en su universidad?. Use una botella de destilado como bomba molotov (en caso de no tener otro combustible a mano, claro).
-¿necesita tomar valor para algo?. Tómese unito.
-¿está de rumba? Si no se emborracha, no saldrá lo suficientemente decadente en las fotos que subirán el domingo a facebook. Ya sabe, al menos media por cabeza. (y luego se preguntan que por qué los bares son los mejores negocios).
-¿Cumpleaños?. Uy, me imagino que la rasca que se va a meter! ¡hay que emborracharse! (personalmente: lo último que quiero de mi cumpleaños es no acordarme del mismo)
-Lanzamiento, coctel, evento social. Por supuesto, champaña, whisky, vino… no pueden faltar. Eso pone la gente conversadora y amigable.
-Soportar grandes cantidades de trago es señal de virilidad. Peor aún: hay mujeres que se siente muy berraquitas por soportar más trago que otras mujeres y muchos hombres. Si me preguntan: me parece aparte de decadente, algo medianamente patético.
-Llegó una visita. Hay que darle trago. Whisky, aguardiente, sabajón, una cerveza. Lo que sea pero hay que darle trago para “atenderla” como es debido.
Y estos son apenas unos pocos motivos. La lista debe ser interminable.

Cualquier excusa es válida. Es más, ¡no hace falta excusa!

Y claro, genera todo tipo de videos.


Seguramente si hubiera estadísticas, un buen porcentaje de videos de youtube es de gente haciendo pendejadas bajo la influencia de algún grado de alcohol.

Y obviamente la fuente de todo lo que uno necesita saber de la vida (los refranes) está lleno de alusiones:
“Que se riegue sangre mas no licor”
“Apenas estamos comenzando la fiesta … apenas estamos comenzando a beber ..** “
[inserte su refrán de apología al alcohol aquí]

Claro, el alcohol tiene la propiedad de liberar, desinhinbir y en otras palabra poner “cheveronga” la gente. Me incluyo. Por ejemplo yo soy pésimo para bailar, pero si me “estimulan” con una generosa ración de alcohol no es que me convierta en chayanne, pero al menos me importa menos y hago el ridículo con soltura.

Yo me pregunto (y sin querer sonar a clase de comportamiento y salud o cura de parroquia). ¿en qué momento el trago pasó a ser el eje de la vida de … casi todo el mundo?. ¿en qué momento se volvió indispensable hasta para “bendecir” un barco en su botadura?. ¿es tanto el poder de la publicidad que lo hizo necesario o es que nuestras vidas son tan miserables que solo borrachos podemos tener momentos felices? ¿en qué momento pasarla bien es emborracharse en un lugar público pagando precios ridículos y chupando humo ajeno? ¿ de cuando acá ufanarse de conocer a los dueños de los bares de moda es motivo de orgullo?

Yo soy de los que piensan que un par de traguitos para “entonarse” no están nada mal, pero cada vez me siento más solo*** porque a medida que pasan los días veo más gente ya muy grandecita como para andar todavía hablando con orgullo de la cantidad de estupideces que hizo por emborracharse, o que se siente muy “la chimba” porque hoy domingo se está muriendo del guayabo. A mi me daría pena y en lugar de andar divulgándolo, simplemente me lo reservaría.

Eso es lo que no entiendo. ¿estamos tan “paila” que necesitamos vivir alcoholizados para sobrellevar nuestras patéticas existencias?. La verdad, yo no creo. No es que me las tire de puritano y condene el trago como elemento socializador, no. Lo que pasa es que no sé qué pasa en este mundo para que mucha gente tenga que andar borracha (o drogada) para poder disfrutar algo en la vida. Lo que pasa es que no entiendo por qué hay tanta gente que no puede pensar en una actividad que no involucre trago. ¡Es que no les cabe en la cabeza!. Lo que pasa es que me duele ver tanta gente que todavía se crea muy “cool” porque no se acuerda como llegó a la casa la noche anterior. Y que es su rutina de fin de semana, encima. Es hasta triste.

Pero así son las cosas.

*Bueno, yo tenía una teoría (y es que me funcionó UNA vez). Una laringitis es una infección en la garganta (más precisamente laringe, lo que explica en algo que se llame “laringitis”). El alcohol tiene propiedades antisépticas, es decir: mata bichos. El whisky es en buen porcentaje alcohol. Si usted aplica una buena dosis de alcohol directamente sobre las bacterias (en este caso, whisky que rueda por su laringe), ellas mueren y usted ese sana. Me funcionó una vez, y bueno … suena pseudocientíficamente razonable. Pero por si las dudas: no haga esto en casa. Y no funciona con gripa: la gripa es un virus.

** … porque el que bebe, se emborracha. El que se emborracha, se duerme. El que se duerme, no peca. El que no peca, va al cielo. Puesto que al cielo vamos, bebamos.
Beba-beba-bebamos, hasta que perezcamos, y cuando perezcamos, volvamos a beber… salud!
arriba la virgen del carmen
abajo satanas viejo hijueputa
y si se emputa que se empute por hijueputa
Arriba
Abajo
A un lado
al otro
Al centro
Al sexo
Pa’ dentro!

Es un brindis que aprendí en AIESEC y que se pasa de generación en degeneración. La última vez que revisé no había cambiado. Hablando de AIESEC, al ser una asociación internacional pude vivir en carne propia que lo del alcohol es mundial. Incluso hay cancioneros de “drinking songs”, canciones como ésta para … celebrar el ritual de emborracharse.

*** No, no es vejez 😛

PD
No condeno (si mucho critico) el consumo de alcohol, solo que a veces me da la pensadera. Aparte que no tengo la autoridad moral para hacerlo. Ni más faltaba.

PD2
He sido invitado de nuevo para participar en un blog colaborativo para contar mi experiencia como usuario, en este caso de un Nokia N95 8GB, esta vez desde un punto de vista tecnológico (eufemismo para ñoño o geek). Es un muy diverso y selecto grupo, con un experto en deportes, una en moda, un gourmet y uno enfocado a la música. Como la vez pasada, los tendré al tanto.

PD3
Abrí cuenta en facebook.