Es cuestión de actitud … olímpica*

Ayer la majadera se quejaba que por qué nadie hablaba de los olímpicos en los blogs que ella lee. Y tiene razón, tal vez sea cierto que twitter se está llevando nuestros posts resumidos en 160 140 caracteres**.

Esta mañana mientras desayunaba oía a César Augusto Londoño entrevistando a la pesista Colombiana Ubaldina Valoyes. Hablaron de su florecita en el pelo, que estaba muy bonita y ella respondía orgullosa de su “pinta” y de los piropos medios verdosos de Londoño. Ya “serios” ella dice que “dí lo mejor de mí”, que “lo que importa es la competencia” y que “el séptimo puesto es bueno”. Le faltó decir la malinterpretada frase de Maturana: que “perder es ganar un poco”. Lo es. Perder es ganar experiencia y aprender de ella para ganar cuando realmente lo vale: di tú una medalla de oro olímpica vs no ganar en un evento clasificatorio. Esa es la parte en la que no han querido darle el mérito y el verdadero sentido del “profe Pacho”.

Pero ese no era el tema. Terminé de desayunar y procedí a “twittear” lo que pensaba de sus palabras, que son las de muchos de nuestros deportistas. Hubo varias respuestas, algunas a favor otras en contra. Respondí en 140 caracteres exactos: “La competencia olímpica es durísima, son los más duros del mundo. Pero los que ganan no van pensando en “dar lo mejor de sí” sino en ganar.” Particularmente en contra estaba (y está) @blueandtanint quien creo que representa la mentalidad de un muy buen porcentaje de deportistas y no deportistas Colombianos. Porque es a todo nivel: de ahí que a muchos les parezca aceptable que siendo profesionales ganen el mínimo y trabajen 14 horas … por “ganar experiencia”.

Le respondí en “direct message” que no estaba entendiendo mi idea: Que la diferencia entre los que ganan y los que no está en que los primeros no van pensando en “dar lo mejor de sí” sino en que son los mejores y tienen que demostrarlo, que para eso se prepraron por años y a eso fueron. No a intentar ganar y si los demás se enredan y se caen y estoy de chepa pues gano. El gerente daba un buen ejemplo: “Phelps no da lo mejor de si, da mucho más, lo suficiente para ganar, solo piensa en eso y solo hace eso”.

Salvo contadas y evidentes excepciones siempre he pensado que en todo en la vida, y muy especialmente en los deportes, la diferencia la hace la actitud mental positiva. El cuerpo tiene límites, las técnicas para practicarlos también, incluso los implementos (vestidos de baño por ejemplo) hacen su aporte … pero a una final llegan los X mejores en prácticamente igualdad de condiciones, tanto físicas como técnicas. La diferencia está en sus cabezas. La diferencia está en que el que le gana a los otros X-1 no está pensando en que “ya cumplí, estoy aquí, esta gente es una dura, haber participado es ganancia, haré una participación digna y si estoy de buenas gano”. No. Ellos piensan: “soy mejor que los que están a mi lado y me preparé todo esto tiempo para esto. Vine a ganar y eso voy a hacer”.

Obvio. La preparación, el fogueo, el biotipo y todo eso influyen. Pero en una final la diferencia está en la actitud mental, el resto son excusas.

Hoy ví en la mañana los 10.000 metros de atletismo, femenino. Una Holandesa (pero de las antillanas, o sea que una negra corriendo por Holanda y por su pasaporte, de esas altas y corpulentas) haló el grupo la mitad de la competencia y lo fraccionó. Se armó un grupo de una 10, entre las cuales estaban una rusa, una gringa y otra pálida no me acuerdo de donde. El resto: las gacelas africanas que siempre dominan estas competencias. Ah, y una turca de 40 kg, con unas piernas como termómetros y gracioso correr. Faltando unos 2km arrancaron cuatro: la turca, dos de Kenia (hermanas ellas, creo) y una de Etiopía, claramente más alta y corpulenta. Ya muy cerca del final la turca atacó y se desprendió de las demás acompañada de la Etíope. La de 40kg y 1.59m de estatura vs la otra mucho más alta y corpulenta. En la última vuelta y tan pronto sonó la campana arrancó la etíope cual raponero por la Caracas y ganó. Pero la moraleja tipo libro de autosuperación no estuvo allí sino en la de bronce: una gringa. Le ganó a las de Kenia y las dejó “viendo un chispero”.

Yo no creo que la gringa, física y técnicamente inferior a las de Kenia haya estado pensando en “dar lo mejor de sí”. Ella sólo pensaba en ganar, en que los límites están en la cabeza. Superó a las que siempre las habían superado porque no iba derrotada desde antes de partir ni en hacer una presentación digna ni en el que el nivel es muy alto ni en que el estar allí ya era ganancia. Con esa autosuficiencia y arrogancia que tanto nos choca de los gringos. Si bien no se llevó la de oro sirvió como ilustración perfecta para mi ejemplo. Igual para la Turca de quien casi se mofaban los comentaristas de señal Colombia por su aparente inferioridad física.

Claro que todos dan lo mejor que sí, al final de la competencia se puede decir eso y les creo. Claro que hay diferencias físicas y técnicas. Y el clima, la humedad, el “jetlag”, la contaminación y posición de los astros influyen, así sean de forma igual para todos. Pero durante la competencia la diferencia la hace entre el enfrentarla pensando en “voy a intentarlo” y el “voy a hacerlo”. Y en el país del sagrado corazón, Colombia, somos expertos en el “voy a intentarlo”***. Al fin y al cabo a los olímpicos son muchos los que van a participar y pocos los que van es a ganar.

PD
Le ruego lea los comentarios de este post antes de decir algo. No pretendo en ningún momento generalizar ni afirmar que todos los deportistas Colombianos en los olímpicos participaron así… ni mucho menos criticar que no todos hayan ganado medallas. Me refiero a los que evidentemente van derrotados antes de participar en la competencia, ya sea olímpica o de cualquier otra naturaleza. Colombianos o no.

PD1
Hay algo curioso con esta nueva generación que llamo “generación MTV“, a veces injustamente, y es que les han metido desde su más tierna infancia la mentalidad de que con actitud todo se puede. Y muy bueno que tengan la autoestima alta y eso de creer en sí mismo, muy bueno. Lástima que en algunos casos puntuales algunos se crean mucho ese cuento (pura actitud acompañada de no tanto talento) y se pasen al otro lado. Recuerdo un twitt que escribí alguna vez: “Una fina línea separa creer en uno mismo, tenerse confianza… y otra es ser un patético convencido. Muchos se las arreglan para cruzarla”. Lo mejor del caso es que iba dirigido a alguien en particular, a quien no solo no le cayó el guante (son tan convencidos que nunca es con ellos, son impermeables) sino que encima se mostró muy de acuerdo! Estos personajes producto de décadas de libros de superación personal son orgullosos: no reconocen sus errores, sus inflados egos se los prohíben. Si erran no se disculpan, se ufanan de su gran humildad (¿?) y cuando se les hace caer en cuenta de alguna falla se hacen los idiotas.

Definitivamente es que todo extremo es vicioso.

PD2
La ciudad del sagrado corazón está perfecta en seguridad, empleo y ambiente. Sólo necesita mejorar sus vías. Gracias por sus clicks.

*Quienes leen este blog desde sus inicios sabrán que ese es como mi mantra, como mi “tagline”: Todo es cuestión de actitud.
** Muchas veces la idea central del post se puede resumir en 160 140 caracteres, sin tanta carreta… lo que es por un lado bueno, y por otro no tan bueno.
*** Por eso siempre me cayó bien Javier Álvarez, porque siempre ha trabajado la mentalidad del jugador por encima de lo técnico.