Los crimenes pasionales no existen

Screenshot de El Tiempo

Antenoche Claudia Johanna Rodríguez fue asesinada por Julio Reyes, un hombre con el que tuvo una relación sentimental. Le disparó en su lugar de trabajo luego de tenerla como rehén por un par de horas en un centro comercial de Bogotá. El agresor fue herido por la Policía y también murió horas después.

Sucedió cerca de las 8PM, por lo que los noticieros de televisión no lo alcanzaron a registrar en su edición de las 7 y cuando llegó el de las 10PM el titular fue algo así como “hay un hombre armado en el Centro Comercial Santa Fe y tiene una mujer de rehén, el centro comercial está siendo evacuado, la Policía está tomando control de la situación, noticia en desarrollo”. Pocos minutos después anunciaron que la mujer había muerto y que se trataba posiblemente de “un crimen pasional“.

Al cabo de un rato hice este par de tweets:

Mi molestia principal es con la forma en que los medios de comunicación siguen cubriendo este tipo de noticias. Decir que fue un “crimen pasional” es meter una razón para algo que no tiene la más mínima justificación. Es tratar de explicarlo: “una persona mató a otra, pero seguro tuvo una buena razón para hacerlo, razones pasionales”

Efectivamente, el crimen pasional sí existió en algunos códigos penales y en algún momento de la historia el marido tuvo el derecho de golpear e incluso de matar a la esposa infiel sin recibir mayor castigo. En el siglo XIX.

El punto es que hoy no existe tal cosa llamada “crimen pasional”.

Es importante tener claro qué es un crimen pasional, entendiendo que esta no es una clasificación legal: en Colombia no hay un delito llamado “crimen pasional”.

Se habla de éste cuando, generalmente, hay una decepción amorosa de por medio, un interés de venganza o de “cobrarle” algo a alguien.

 

la noción de “crimen pasional” está relacionada con una figura jurídica llamada “ira e intenso dolor” estipulada en el Código Penal Colombiano. Implica que la persona cometió el acto violento en un estado emocional alterado. “Esto significa que existe una figura jurídica que, de cierta manera, justifica los prejuicios que conducen a este tipo de situaciones”.

La noción de “crimen pasional”, agrega, puede reducirle la pena al agresor. “El Estado considera que hay razón para que ciertos prejuicios del agresor (como ver amenazada su masculinidad), le hagan perder la razón y lo lleven a cometer un crimen” Fuente

Es decir, el argumento de “crimen pasional” es una argucia, una leguleyada con la que los abogados pretenden excusar a su cliente del acto que cometió, o al menos rebajar la pena. Particularmente en el caso de una agresión contra una mujer, es validar y volver aceptable que el marido le pegue o mate a la novia/esposa/ex por simple hecho de no querer estar más con ellos o, como en el caso de Pablo Armero, que no haya querido tener sexo con él.

La corte constitucional en 2014 dictó una sentencia en la que instó a los jueces a que se pongan serios y dejen de aceptar eso de “crimen pasional” (o ira e intenso dolor) en casos en los que claramente se trataba de problemas de pareja.

La Corte, además, les hizo un fuerte llamado al Estado y a los funcionarios, muchos de los cuales siguen justificando la violencia contra la mujer, tal vez de forma indirecta. Al respecto dijo que hay que reconocer “que una sociedad como la colombiana, que se arraiga en estereotipos cuya piedra angular es el supuesto de la inferioridad de las mujeres, no se cambia de la noche a la mañana. Aunque el cambio de patrones culturales es una tarea difícil, el primer paso lo deben dar los funcionarios encargados de generar confianza a las víctimas sobre la respuesta estatal ante la violencia”.

La negligencia de las autoridades para asumir con firmeza las denuncias de las mujeres violentadas lleva a que muchas no denuncien. Tal concepción, dijo la Corte, “ha propiciado la violencia y ha legitimado una especie de derecho del hombre a imponerse a la fuerza sobre la mujer al interior de una relación. Ese secretismo, la vergüenza y el miedo que produce manifestar las agresiones han llevado a que las mujeres sufran en silencio”. Hay que acabar con eso. Fuente

Palabras más, palabras menos la corte le dijo a los jueces: “por favor empecemos a proteger a la mujer y paremos esta cultura machista en la que es aceptable cascarle a la mujer. Apliquen la ley, hagan su trabajo”.

En 2015 se dictó la ley 1769, más conocida como la ley “Rosa Elvira Cely” que tipifica el feminicidio como un delito autónomo.

Artículo 104A. Feminicidio. Quien causare la muerte a una mujer, por su condición de ser mujer o por motivos de su identidad de género o en donde haya concurrido o antecedido cualquiera de las siguientes circunstancias, incurrirá en prisión de dosdentos cincuenta (250) meses a quinientos (500) meses.

a) Tener o haber tenido una relación familiar, íntima o de convivencia con la víctima, de amistad, de compañerismo o de trabajo y ser perpetrador de un ciclo de violencia ñsica, sexual, psicológica o patrimonial que antecedió el crimen contra ella.

Claramente, la muerte de Adriana Rodríguez fue un feminicidio.

¿Por qué los noticieros se empeñan en titular este tipo noticias como “crímenes pasionales?

Si los que cubren las noticias aún no aprenden la diferencia entre ciclovía y ciclorruta o entre robo, atraco y hurto, es entendible que no midan el impacto de sus palabras cuando dicen “crimen pasional” para referirse al móvil del delito. También me niego a creer que sea un acto consciente.  Usar la expresión es rebajar la noticia al nivel de una novela de la franja de la tarde, convertir una tragedia en una escena de la maldita lisiada.

Decir en las noticias “mataron a una mujer en un crimen pasional” es decir: “mataron a una mujer, pero frescos, ella algo tuvo que haber hecho para merecerlo”. Es justificar al agresor y casi que excusarlo. Es decir: “si tu pareja te pone los cachos, estás en tu derecho de hacer lo que sea necesario, estamos hablando de ira e intenso dolor”. Es proteger a los victimarios. Decir “crimen pasional” es permitir que todavía haya gente en la calle siga reaccionando a la noticia así:

Y es por eso que quisiera que algún día los periodistas dejaran de usar el término “crimen pasional”. Porque no hay tal cosa como un crimen pasional, y por la connotaciones nefastas que van pegadas de la expresión misma, porque valida lo que hizo y porque envía el falso mensaje de que “eso es normal” o “eso se puede hacer” y motivo de este post.

PD
Revisando las noticias, no encontré en los medios “grandes” ninguno que usara el término “crimen pasional” en las notas escritas. Me gustaría pensar que el revuelo que se armó en redes sociales con la misma queja haya llegado a sus ojos y hayan tomado la responsable decisión de no usar la infame frase. Pues bien por ellos, espero que llegue a todos los periodistas de “la base”.

Ejemplos:

Asesinato

Crimen Pasional

PD2
Gracias a una conversación con @DiegoCambiaso y otro lector cuyo nombre no conozco, me animé a trastear el blog a WordPress después de estar casi atrapado en NucleusCMS, por 10 años.
Espacio en remodelación, se reciben sugerencias. Por ahora estoy apenas mudando el contenido, luego me encargo de la forma.

 

 

 

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