Escrito de Mauricio Soler para El Tiempo luego de ganar etapa en el Tour de Francia

Tomado de El Tiempo: http://www.eltiempo.com/deportes/ciclismo/noticias/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3643300.html

Este es el relato enviado por Soler en un correo electrónico a esta redacción:

No sé por dónde comenzar. He tenido la oportunidad de vivir mucho en el Tour. Me asaltan dudas. Me llega la felicidad. Me retumban los recuerdos. Son muchas emociones y lo notarán en este escrito.
Quiero guardar en orden estos recuerdos. Sabía que tenía que dar más y que podía darlo. Desde la salida del hotel los compañeros me molestaban, me decían: “Es tu día, ya sabes qué hacer”. Y esas cosas yo no las asimilo mucho por mi juventud. Mis técnicos me hablaron de las características de la etapa, porque debía guardar fuerzas para atacar en puntos clave. La orden era alimentarme bien y beber todo el líquido que pudiera. En la etapa sentía que ‘me salía de la ropa’ y preguntaba por radio una vez, y hasta tres, si debía partir. Me estaba apresurando, eso me lo decían por la radio, hasta que por fin recibí el ya y, como les comenté, tenía muchas ganas.
Apretaba con fuerza y me daba alegría notar que como tres kilómetros antes de la cima del Galibier, ningún corredor me ponía siquiera la rueda al lado, hasta que ya no los escuché respirar. Me sentía muy suelto, pero no confiado. Había logrado quedar solo, pero no estaba seguro de si era lo mejor. Para descender pedí, una vez más, la ayuda de Dios y La Virgen. La bajada se me hizo larga y me dio temor. Los perseguidores venían por mí, pero tenía claro que si entraba a los últimos cinco kilómetros de la etapa con un minuto de ventaja, ganaba.
Finalmente llegó el esperado último kilómetro. Miré para atrás, pero desde el carro me decían que no lo hiciera, que pedaleara fuertemente. Vi los avisos en el piso y ahí sí me sentí ganador. Creo que llegué hasta el cielo y me sentí el más grande. El abrazo y la emoción brotaron y todas la cámaras se me vinieron encima y escuchaba la voz entrecortada de mis técnicos.
Subir al podio era cumplir una meta. Saludar al presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, (esto lo supe después) me llena de orgullo. Yo pienso que él venía a ver ganar a un francés, pero no esperaba que un colombiano lo hiciera. Ojalá esto no vaya en contra mía y que me renueve la visa para el año entrante.
Llegué a la habitación, me tiré en la cama con los ojos cerrados y una lágrima sí solté. Era por mí, por mi esposa, por mi familia, mis amigos, por Libardo Leyton y nuestra fundación (Fundación Colombianos por el Ciclismo). Le doy gracias a Félix Cárdenas por sus consejos y preocupación. A mi equipo por todos los cuidados que tiene conmigo. Mejor dicho es lista es larga, pero solo no llegué. Víctor Patrick, la gente de Acqua & Sapone, mi antiguo equipo y otro más que no acabaría de mencionar. Sé que cada uno en su momento me ha ayudado para estar acá y hacer ver que hay gente con ganas y que con ganas se llega lejos y se logran grandes cosas.
Escribiendo aquí ya se me olvidaron las dolencias en los pies. Hoy (ayer) salí con mis zapatillas viejas y creo que el reposo sirvió para que ayer no sintiera tanto dolor. Bueno, eso creo porque puede ser que el dolor grande mate dolor chiquito… Se me olvidan las dolencias. Se me olvida el mundo y quiero disfrutar este momento y pedirle a mi Dios que me ilumine para llegar a París. Y si él quiere, ojalá con una camiseta, no me importa cuál: montaña, blanca, amarilla………No sé.
Ahora en el Tour me mirarán distinto. Y espero que eso sirva para la imagen de mi país. Me voy para la ducha, al masaje y a muchas cosas que debo hacer. Muchas gracias a la prensa, al país y a todos los que hacen fuerza por mí. Espero que disfruten la victoria y que vengan más alegrías.”

Especial para EL TIEMPO
Mauricio Soler
Ciclista de Barloworld, que compite en el Tour de Francia

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