Pasear en carro para dummies (como yo)


Para nadie que lleve tiempo leyendo este blog es un secreto que por 4 años he venido repitiendo cual mantra budista que “es mejor en bicicleta” cada que tengo oportunidad de hacerlo. Ya son 15 años movilizándome a diario en bicicleta y soy un convencido que es el medio de transporte ideal para desplazamientos cortos, a diario, en una ciudad como Bogotá. No lo será para todo el mundo, pero estoy seguro que hay muchos (cientos de miles) que hoy usan otros medios de transporte, y que si lo hicieran en bicicleta, les iría mejor. Pero por prejuicios, miedos o simple pereza prefieren embutirse en un bus (donde -por cierto- corren más peligro de ser robados que en bicicleta) o ir en carro, con todo y lo que eso implica. Ya he hablado suficiente sobre el carro como cuestión de estatus, porqué es mejor en bicicleta y otro poco de posts relacionados que no voy a repetir.

Todo eso para dejar claro que lo mí­o es la bicicleta. Es lo que conozco, en lo que tengo experiencia.

Aprendí­ a manejar hace 7 meses. Bueno, ya sabía mover un carro pero nunca me había enfrentado al tráfico en toda su magnitud. Lo hice para tener el pase (licencia de conducción) con el fin de ser parte del reality en que participé, “on the road again“. Ahora, es común que la gente piense que como digo que “es mejor en bicicleta”, no me gustan los carros. No es verdad. Crecí jugando con carritos Majorette, luego los hacía en Lego (donde aprendí la lógica a seguir para parquear en reversa) y más adelante jugaba Test Drive en los 286 de la biblioteca del colegio, para luego ser un poseedor de récord en Mónaco GP de Uniplay en Unicentro, y más adelante ser un fiel seguidor de Juan Pablo Montoya en la Formula Renault, F3000, CART, F1, que ahora sigo con menos fervor pero siempre hago el intento de seguir sus carreras en NASCAR. Todavía madrugo o trasnocho para ver la F1, y solía seguir el WRC cuando lo pasaban por AXN. Todavía juego simuladores de carro, en el teléfono juego “Asphalt 3” cada que puedo.

Todo eso para dejar claro que me gustan los carros y los deportes de motor.

Ya habiendo puesto las cosas en contexto: me gustan los carros. Elijo moverme en bicicleta primero porque no tengo carro y segundo porque honestamente para los trayectos que hago me va mejor en bicicleta, pero no tengo experiencia como usuario de carros. Y de eso es lo que quiero hablar hoy.
Es muy fácil acostumbrarse a transportarse en carro. Mal acostumbrarse tal vez. Es muy fácil habituarse a lo cómodo que es moverse de un punto a otro protegido por una barrera que te aísla del mundo exterior. En verdad es que es muy cómodo. Y para viajar, ni se diga. Recordarán que en el post anterior les contaba que me iba de paseo para Boyacá en un Spark Go que me prestó Chevrolet para que lo probara. Pues bien, había hecho este viaje antes como pasajero, en carro, en bus y ahora siendo el dueño y señor del tiempo y de la ruta. Claramente, la mejor posición es la tercera.

Viajar en carro es lo máximo. Es para lo que se inventaron los carros y las carreteras. Es una delicia. Es la misma sensación de libertad, de poder controlar la ruta y los tiempos que te da la bicicleta en el tráfico de la ciudad, pero en distancias muchos mayores. Las carreteras por las que estuvimos están en muy buen estado y por buenos tramos ya hay doble calzada, lo que para conductores inexpertos como yo es una bendición: no hay que adelantar a nadie. Salvo el trayecto entre Riohacha y Santa Marta que manejé en “On the road again“, se podría decir que mi experiencia en carretera era nula.

Me dieron a elegir entre un Spark Go, un Aveo Family y una Grand Vitara. Pedí un carro pequeño por cuestiones de confianza: estando acostumbrado a conducir pegado al andén y entrando por huecos de 1 metro de ancho, conducir una camioneta grande es como pasar de un kayak a un Crucero. Y bueno, por cuestiones de economía también. No se necesita ser Clopatofsky para intuir que un Spark consume menos que una Grand Vitara.

También era la primera vez que tenía un carro “para mí solo”. En mi casa hay, pero mi orgullo no me ha permitido pedirlo prestado la primera vez. Con lo de “primera vez” me refiero a que me tocó mirar el manual para saber qué significaba una -intimidante*- luz en el tablero. Cada pequeña cosa era un pequeño descubrimiento: que las plenas eran empujando la palanca para adelante y que las luces se apagan con el carro. (detalle maravilloso, por cierto). Tardé tres días en descubrir que el parabrisas trasero se movía empujando la palanca del parabrisas hacia atrás. Es así como tomé nota de esos pequeños detalles que me llamaban la atención. Para muchos serán cosas obvias, pero para alguien como yo son detalles que no me dejan de sorprender. Por ejemplo:

Sobre el Spark Go (le pusimos Sparkie porque le cogimos cariño)

  • La “trompa”. Me encanta que esté pegada a uno. Uno puede ver dónde termina el carro, y eso para conductores inexpertos como yo, es una bendición. Necesitamos ver donde se termina el carro.
  • Los parales: terribles puntos ciegos cuando uno está cruzando. Muy inoportunos, no se si eso sea común en todos los carros pero me pareció terrible. O si sea producto de mi nula experiencia. El caso es que cuando uno esta haciendo un giro, el paral muy estratégicamente te impide ver si te vas a estrellar con alguien.
  • Es un carro para la ciudad. Es lo más noble del mundo con conductores inexpertos como yo que aún no tenemos bien el cálculo del clutch y el acelerador: no se apaga casi nunca por descoordinado que seas. Me dicen que es por tener inyección multipunto y que el computador compensa la bestialidad del conductor, aunque al parecer sparkie estaba un poco acelerado. Sin embargo en carretera, en subida, a la hora de adelantar … se cuelga. No me atrevo a decir que le falta potencia porque no tengo con qué compararlo. Además, podría no ser culpa de sparkie sino del conductor inexperto que no sabía controlar en su máximo potencial los cambios. O bueno, puede ser que sparkie sea un carro de ciudad y que en subida le falte un poco de potencia. Algán día lo sabré cuando tenga con qué comparar.
  • El consumo. Hicimos cerca de 700 km y tuvimos que tanquear una sola vez (OK, venía con el tanque lleno). En total se gastaron $40.000 en gasolina. Excelente!Jurado que al principio pensamos que la aguja del indicador de la gasolina estaba pegada. No fue sino hasta el segundo día (después de unos 200km) que por fin se movió.
  • La dirección hidráulica. Que sea un carro pequeño y liviano no hace que sobre este maravilloso invento. Se agradece mucho a la hora de parquear, sobre todo.
  • Los accesorios. Es muy fácil mal acostumbrarse al aire acondicionado, parabrisas trasero, bloqueo central. El techo corredizo nunca lo pude abrir, me dio miedo hacer fuerza… igual llovió la mitad del camino y… con aire acondicionado no le veo la necesidad a una entrada adicional de aire. Como que sobra. Y un poco lobo para mi gusto.
  • Es muy silencioso, lo que no necesariamente es bueno para un conductor primerizo como yo, que se guía por el sonido del motor para saber cuando hacer los cambios o incluso para saber si se apagó en algún semáforo en el la torpeza pie izquierdo-derecho atacó de nuevo. Igualmente cuando se va rápido uno no se entera, lo que no se sabe -de nuevo- si es bueno o malo. Llegamos a 140km/h sin darnos cuenta, en un tramo con doble calzada. Y sin forzarlo.
  • Frenos: no tiene. Bueno, de nuevo no se si sea producto de mi inexperiencia y que estoy acostumbrado a frenar muy cerca y muy fuerte en la bici… o que realmente los frenos son muy largos. En todo caso quedé con la impresión de que no son su fuerte.
  • Detalles que enamoran: hay un espacio a la izquierda del pedal del clutch para descansar el pie izquierdo, como una especie de pedal. Mi profesor de conducción me enseñó a que siempre pusiera el pie izquierdo en el piso (tengo la maña -vaya uno a saber porqué- de tener los pies siempre sobre los pedales) y con este espacio, que no he visto en otros carros, se facilita mucho el proceso.
  • El coeficiente de fricción del tablero es muy bajo: (léase: el tablero es muy resbaloso). Uno pone el celular allí y si coge una curva sale volando. Eso no pasa en los otros carros que mi inexistente experiencia ha usado con el mismo propósito.

El viaje.
Como se había anunciado, iba a ser el viaje más geek jamás antes visto. La ruta se trató de seguir en su totalidad con Nokia Sports Tracker, aparte de que estuvimos contando los progresos en twitter, videos en vivo por QIK, y las fotos quedaron en flickr. El viaje está enterito en la plataforma de on the road again. Olvidaba mencionar que nuestra compañera inseparable, imprescindible, y salvadora de la patria en más de una ocasión fue Penélope, el nombre que le pusimos a la voz con acento español de Nokia Maps 3.0, el cual junto con Ovi maps es el mejor compañero de ruta que puede haber: te traza la mejor ruta para llegar de un punto a otro, te avisa de los cambios de carril, te ayuda a cruzar los pueblos sin perderte en ellos… es de lo mejor que he visto para acompañar un viaje en carro. Y con mayor razón, éste.
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Penélope en acción
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Nokia Sports Tracker muestra la ruta, velocidades, e incluso la altitud en cada punto.
Día 1: Bogotá – Chocontá – Tunja – Villa de Leyva.
Ruta: Parte 1Parte 2

Lo que más me gusta de Nokia Sports Tracker es que te permite saber datos como cuánto duraste parado en X lugar, a qué hora saliste, a qué hora llegaste … y bueno, datos como la distancia recorrida, velocidad máxima e incluso la altitud. Por desgracia la aplicación es un poco inestable a ratos (sobre todo si uno tiene otras aplicaciones abiertas al tiempo) y suele cerrarse. Intentamos en vano durante todo el recorrido hasta Chocontá conectarnos a internet para saber el teléfono del hotel al que íbamos a llegar y avisarles que íbamos en camino, pero se nos descargó el portátil y preferimos parar y comer algo. El único “incidente” fue que en Tunja, en una subida muy empinada se me apagó el carro y no lo logré terminar la subida, a pesar de que faltaban unos 10 metros. De nuevo, no se si por mi inexperiencia o por falta de potencia del carro (y bueno, la subida era muy empinada) finalmente desistí y preferí dejarlo rodar para en una parte más plana tomar impulso e intentar de nuevo*. Con éxito.
Ah, paramos en Tunja y conocimos la plaza.

*el bombillito del tablero por el que tuvimos que mirar el manual fue uno que significaba “fallo del motor”, y se encendió luego de ese incidente. Duró encendido hasta la mitad del siguiente día. Afortunadamente se apagó solo.

Día 2: Villa de Leyva – Paipa – Monumento a los Lanceros – Duitama – Sogamoso – Monguí – Villa de Leyva.
Ruta: Parte 1Parte 2Parte 3Parte 4Parte 5Parte 6.

Nuestro centro de operaciones fue en Villa de Leyva gracias a la Estancia El Olivo. Es una casa acondicionada con unas 10 habitaciones, cada una con un nombre de piedra preciosa y decoradas de forma coherente con el nombre. Muy bonitas y con muy buen gusto. La atención es muy buena, el ambiente es realmente familiar al ser sus propietarios los anfitriones: Heli Darío y Ruby, junto con Antonia -la perra-, y los gatos Tiramisú y Rayas. Reciben mascotas (primer hotel que veo que lo haga) y sus precios son muy buenos, considerando la oferta en la región y lo buenas que son las habitaciones.

El monumento a los lanceros queda cerca de Paipa. Fue donde se libró una de las batallas más determinantes para la independencia de la Nueva Granada del reino español. Fueron apenas 14, los que de forma heroica derrotaron a un ejército Español que los superaba en tamaño. Dice la leyenda que eran tan diestros en el manejo de la lanza que “el primero era el más difícil”. Atravesaban al rival con la lanza y para el segundo ya estaba “lubricada” y podían atravesar el siguiente y tomar la lanza sin mayores tropiezos. El relato tiene mucho de épico-fantástico pero bueno, alguna base real debe tener. Es tan importante esta batalla en la historia de Colombia que tiene parte en la quinta estrofa en el himno nacional, el curso más importante (y exigente) de la instrucción militar -no sólo de Colombia sino del mundo- es el curso de lancero, y hasta la frase de esta batalla “vencer o morir” es hoy el lema del arma de ingenieros, en el ejército nacional.

El monumento es imponente y vale la pena visitarlo.

De Sogamoso no hay mucho que decir, es un ciudad industrial y de las más importantes de Boyacá. Era una ciudad importante incluso desde antes de la colonización española. Sogamoso viene del chibcha Sugamuxi: El encubierto. Quedaba allí el Templo del Sol, una de las más grandes maravillas Muiscas, incendiada por los españoles de “forma accidental”.

Luego fuimos a Monguí­. Un pueblo colonial hermosí­simo (fundado en 1601), con la única plaza principal con premio de montaña incluí­do. Su arquitectura colonial es muy atractiva, bien conservada, y la especialidad del pueblo es la fabricación de balones de fútbol.

A Monguí­ llegamos tarde, sin haber almorzado, pero por fortuna conseguimos un lugar donde nos dieron la hamburguesa más “particular” que hayamos visto en nuestras vidas. Y que tal vez nunca veremos algo igual. Deliciosa, aunque no parezca.

Día 3 – La periquera – Amonita – Fósil – Ecce Hommo – Sutamarchán – Ráquira
Ruta: Parte 1Parte 2Parte 3
La periquera es una cascada cerca de Villa de Leyva. Cerca cuando se va en carro, porque a pie ya no es tan cerca. Se puede hacer torrentismo, escalada y actividades relacionadas. Es un buen plan.

La zona de Villa de Leyva fue hace millones de años el lecho de un océano. Es por eso que es muy común encontrar en la región fósiles de animales prehistóricos. Los más conocidos son “la Amonnita” Que es una ammonite gigantesca y “El fósil”, el cual, como su nombre lo indica, es un fósil de un cronosaurio.


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Villa de Leyva (fundada en 1572) es otra ciudad colonial, tal vez una de las más importantes, grandes y mejor conservadas. Es patrimonio histórico y cultural, monumento nacional, e incluso (dicen, no encontré evidencia histórica) fue la capital del virreinato de la nueva granada mientras el presidente de la Real Audiencia fue Andrés Díaz Venero de Leyva. Justamente a él se le debe el nombre a Villa de Leyva: La Villa-de-Leyva. La leyenda también afirma que traslado la sede del virreinato porque el clima de Bogotá le perjudicaba su precaria salud. Al haber tanta actividad Real en la zona, en 1620 construyeron un monasterio dominico (Santo Ecce Homo) el cual se conserva en muy buen estado y es otro buen destino. Siempre me ha llamado la atención el cementerio, muy al estilo de película de terror.

También hubo actividad prehispánica en la zona y está “El infiernito”. un observatorio muisca de comparable magnitud y precisión al de Stonehenge. Villa de Leyva hoy es el mayor centro turístico de Boyacá, y cuenta con la mayor oferta hotelera de la región.

Cerca de Villa de Leyva está Sutamarchán, la cual es famosa por su longaniza, la cual se autodenomina “la mejor de Colombia”. Y pues no lo discuto, porque efectivamente es deliciosa. Finalizando el día pasamos por Ráquira, otra ciudad prehispánica de origen Muisca (Ráquira viene de Taquira: “ciudad de las ollas” en Chibcha), ya que la región se caracteriza por ser rica en arcilla con la que se fabrican todo tipo de utensilios de barro cocido, por siglos. Tanto así que Simón Bolívar se refería a Ráquira como “donde está la virgen de los tiestos”.

Hoy Ráquira es un centro turístico para la compra de todo tipo de artesanía, típica o foránea, pero aún se conserva la tradición de la fabricación de utensilios de barro, aunque cada vez de manera más industrial, desplazando la de fabricación artesanal.

Día 4 – Pozos Azules – Chiquinquirá – Suesca – Bogotá
Ruta: Parte 1Parte 2Parte 3Parte 4

De nuevo, click en la foto para verla grande
Lo malo de las vacaciones o paseos es que se terminan demasiado pronto. Conocimos Pozos azules, unos -como su nombre lo indica- pozos naturales formados por aguas subterráneas con alto contenido en minerales que les dan un hermoso color azul turquesa (como el pelo de vrolfak). El regreso lo hicimos por Chiquinquirá, para conocer este importante centro religioso, donde está la basílica y la Virgen de Chiquinquirá, patrona de la República de Colombia desde 1916.


Boyacá es un departamento con muy importante papel en la historia de la república de Colombia, y a veces siento que no se les da el suficiente crédito por ello. Simón Bolívar era devoto de la imagen, sólo por poner un ejemplo. Boyacá se caracteriza porque cada pequeño pueblo tiene -por así decirlo- una “especialidad”. Ráquira = artesanías, Sutamarchán = Longaniza, Tibasosa = Dulces de Feijoa, Nobsa = balones, Nobsa = ruanas, etc. Es por eso que la mejor forma de conocer Boyacá es en carro, “puebliando” (visitando pueblos por cortos periódos de tiempo, en carro). Nos quedamos sin conocer muchos otros, como Nobsa, Corrales, Soatá, la Laguna de Tota … lugares por conocer es lo que hay en Boyacá. Lo que hay que hacer es levantarse temprano, algo para lo que no nacimos algunos.

Finalizamos en la finca de un amigo en Suesca, con un típico (y gélido) atardecer sabanero. Por la noche (en puente es malísima idea regresar antes de las 9PM por la autopista norte) regresamos a Bogotá.

El viaje en carro supera toda expectativa, lo único es que en las carreteras colombianas hay muchísimos peajes (pagamos unos 10) que encarecen un poco la experiencia (gastamos más en peajes que en gasolina), pero es un plan muy recomendado para recorrer ciertas regiones, como Boyacá.

Habrá que repetirlo.

Elección y coronación de la señorita “On the road again”

Dentro de las actividades que hicimos en la ruta de Colombia, y como recién pasó el reinado de Cartagena, estando en esa ciudad decidimos hacer un reinado completamente democrático: el público elige la ganadora, el público envía las preguntas.

Las votaciones no estarán abiertas por mucho tiempo, así que entre más rápido haga su voto, mejor.

¿Cual fue su candidata favorita?
Stephany
Isis
Candidata # 3
Suzelle
Yesenia
  
pollcode.com free polls

En sus manos está decidir la gandora de “señorita on the road again”

PD
Por cierto: esta semana está al aire la ruta de Fabio, por Argentina

El resto de los videos, en ontheroadagain.la

¿hay alguien a quien no le guste viajar?

Seguro que sí. Pero deben ser muy, muy pocos.

Viajar es de las cosas que más menciona la gente cuando le preguntan: “¿qué harias si..?” No importa qué, ganarse la lotería, tener tiempo, retirarse… muchos sueños u objetivos convergen en lo mismo: viajar. No sé, debe ser el cambio de ambiente, el conocer otros climas, otras culturas, otras personas. Eso relaja la mente, refresca el espíritu, te hace sentir libre. Más si tu manejas tu ruta, ya sea en bicicleta, carro o a pie.

En fin, a todos nos encanta viajar. A mí me encanta viajar. Disfruto mucho hacerlo y procuro disfrutarlo al máximo.

¿Recuerdan el post de hace poco en que preguntaba que a donde se irían si tuvieran cinco días para hacer un viaje en carro por Colombia?

Pues bien, voy a hacerlo teniendo muy en cuenta las sugerencias que dejaron en aquel post. Chevrolet está lanzando una plataforma web que permitirá que todos compartamos nuestras experiencias de viaje, y escogió seis conejillos de indias para presentar el sitio en sociedad: Leo Prieto de Chile, Fabio Baccaglioni de Argentina, Inti Acevedo de Venezuela, un blogger por definir de Ecuador, Rafael Ziggy de Brasil y a mí por Colombia. Lástima que sea solo una pequeña muestra de las bellezas de Colombia, pero había que dejarle temas y sitios por compartir a los demás para cuando el sitio esté abierto al público.

Es muy 2.0 el asunto. La idea me encantó desde el principio porque me dieron en la vena del gusto: viajar y encima tener carta blanca para utilizar cuanto gadget tenga a mano sin miradas reprobatorias. ¿quien dijo que los ñoños no podíamos disfrutar nuestros juguetes y pasarla bien a la vez? Pues de eso se trata On The Road Again. Viajar y compartir (en casos particulares, chicanear) en tiempo real.

Es así como podrán ver las fotos del viaje en flickr, los videos en vivo por qik o youtube, la ruta milímetro a milímetro, actualizaciones cortas por twitter… y el resumen de las jornadas aquí en el blog. Adicionalmente, en el canal de youtube del viaje podrán ver un resumen de 2 minutos en video, los cuales también se podrán ver en el canal NatGeo en toda latinoamérica. Que sea fanático de programas como “The Amazing Race” o programas similares que involucren viajes es una bonita coincidencia y todo un sueño hecho realidad.

Sobra decir que estoy con las maletas listas. Parto el miércoles a Cartagena y subiré hasta la alta Guajira, y si el tiempo alcanza bajaremos hasta Santander. Espero poder conocer a muchos de ustedes por el camino, por cierto. Manténganse sintonizados a mi twitter.

Esta semana veremos las aventuras de Leo Prieto, el blogger de Chile, de las cuales ya tenemos los primeros episodios emitidos.

La página se llama On The road Again, con el canal de YouTube con el mismo nombre.
PD
Todavía se reciben sugerencias de planes para hacer en la zona.

PD2
De pronto Maria Casquitos se pega al paseo. Al fin y al cabo, va para su tierra 😉

Pregunta suelta

Quisiera que compartieran algo conmigo, con total sinceridad. Tómenlo como un ejercicio espiritual tipo libro de autoyuda, si quieren. Si no, no importa, el caso es que me ayuden con su sincera respuesta.

Si pudiera hacer un viaje en carro por cinco días, tuviera el tiempo y los recursos necesarios para hacerlo … ¿qué le gustaría hacer? ¿a donde le gustaría ir? ¿qué lugar no dejaría de visitar/conocer?

Sea específico si quiere, “me gustaría ir a tal lugar a hacer tal cosa por tal razón”, por ejemplo.

Partiendo desde donde quiera en Colombia, algo realista por favor. Como para usted. Luego les cuento porqué pregunto. PD
No hay PD